Nueve meses de buscar a Lupita, 'Calcetitas rojas'

Lupita fue violada salvajemente, asesinada y dejada como un pedazo de basura en el Estado de México

Por VICE

El feminicidio en México es un problema que nos debe importar a todos. Del 1 al 16 de enero de 2018 se han reportado 79 feminicidios en todo el país, principalmente en el Estado de México con 13, Guanajuato con 9, Veracruz con 7, Puebla, Colima, San Luis Potosí y Guerrero con 6 cada uno.

Esta es la historia contada por Frida Guerrera, la activista que dio seguimiento al caso de Lupita, conocida como “calcetitas rojas”.

El 18 de marzo el cuerpo de Lupita fue encontrado por la mañana en el Estado de México, violada salvajemente, asesinada y dejada como un pedazo de basura. Permaneció en el anonimato casi nueve meses. La llamamos Calcetitas rojas porque, además de una sudadera, un par de botas arrojadas junto a su cuerpo y una cobija de ositos en su cabeza, fue lo único que le dejaron puesto. Su cuerpo fue dejado en un terreno que ahora, a casi diez meses, fue ocupado por montones de tierra, como pretendiendo sepultar el terrible crimen de a quien cariñosamente llame "mi niña". Tenía cuatro años.

Mientras documentaba, como lo hago todos los días, el 18 de marzo de 2017 encontré esa imagen que me desgarró. En abril de 2017, a través de mis transmisiones diarias de #FeminicidioEmergenciaNacional, solicité, ante la falta de un rostro, datos que me llevaran a saber quién era esta pequeña. Con el apoyo de miles de personas, alguien se unió a la petición y el 27 de octubre llegó una imagen dolorosa que mostraba el rostro severamente lastimado de mi niña.

Muchos me dijeron que era imposible, que no iba a encontrar ni a su familia, su identidad y mucho menos a quienes se habían atrevido a violarla, morderla, asesinarla y dejarla ahí tirada como basura. En noviembre, después de dar a conocer el rostro de la niña a través de mi columna en VICE, supe que había sido sepultada por la Fiscalía en un panteón privado, ¡qué bien!, pero nuevamente oculta, invisible, como si no hubiera existido, así como legalmente nunca constó.

Gracias a la artista forense Rosa Alejandra Arce, quien se unió a esta necesidad de darle rostro e identidad a la niña, el 15 de noviembre de 2017 dimos a conocer la segunda imagen y todo se convirtió en una ola. Comencé a recibir decenas de mensajes diciéndome que tal vez era una niña vista en tal lugar, otros de una chica que creyó haber visto el cadáver de la pequeña en el Servicio Médico Forense (SEMEFO) en Nezahualcóyotl cuando buscaba a su sobrina. A donde me llamaban acudía en esta necesidad por encontrarla.

La familia 

El 25 de noviembre de 2017 recibí un mensaje a través de Facebook de alguien que quería hablar conmigo respecto a la niña. Le pedí un número telefónico y llamé. Eran sus tías, Marina y Luz.

Recibí un nuevo mensaje el 14 de diciembre de 2017, en esta ocasión de Alberto* (por seguridad le cambiamos el nombre), un joven que quería hablarme de la niña. Nos vimos el 15 de diciembre y me mostró una foto y un video de la niña en vida. Era ella. En la fotografía tenía puestas las botitas que fueron dejadas cerca de su cuerpo. Para el 18 de diciembre todo se concretó y toda la investigación la entregué a la Fiscalía del Estado de México.

Lupita nació el 16 de enero de 2013 en Nezahualcóyotl, Estado de México. Era la cuarta hija de Monse —como algunos la llamaban—, aunque su verdadero nombre es Yadira. La historia de la pequeña es como la de muchas de nuestras niñas en este país, proveniente de una madre con problemas de drogadicción en un mundo donde la pobreza y la negligencia institucional se palpan a diario. Jeremy Guadalupe, como la conocían personas cercanas a ella, no fue registrada cuando nació, ya que su madre acudió con una partera, aquellas que socorren a miles de mujeres que no cuentan con un servicio de salud.

La niña nació bajo una protección no otorgada y mucha gente intentó hacerse cargo de ella, pero por alguna razón nadie lo pudo concretar. Lupita, como los demás hijos de Monse, iba de un lugar a otro y quienes intentaban ayudar eran rechazados por la madre de la niña.

El 2 de diciembre de 2013, Monse fue recluida en el reclusorio por robo y Lupita fue dejada en la casa de “alguien”. Cuando fue rescatada por la familia materna, Lupita ya era adicta a los refrescos de cola, las papas fritas y estaba llena de piojos —sufrió de pediculosis—. Durante dos años la pequeña estuvo entre la casa de su abuela y de “personas que la cuidaban”. Durante ese tiempo, sus tías Marina y Luz, su abuela materna y algunas personas que la conocían, intentaron rescatar a la niña, pero fue entregada a su madre el 2 de abril de 2016, cuando salió del penal.

Lupita regresó a deambular entre basureros al lado de su mamá. Después de un tiempo su madre la dejó nuevamente, ahora a una mujer que vivía en una vecindad en el Estado de México. En diciembre de 2016, la niña llegó a casa de la abuela de Alberto, Rufina* (nombre ficticio para proteger su identidad), muy cerca de la vecindad donde Lupita estaba viviendo. "Tengo hambre", le dijo la niña a Rufina. Alberto la escuchó y le dio una moneda para que comprara unas papas y una paleta de hielo. Cuando Lupita regresó a la casa de Rufina, ya no quiso irse. Durante 15 días nadie fue a buscar a la pequeña.

Lupita fue arrebatada de la familia de Rufina y Alberto a mediados de febrero de 2017 por Monse, su mamá, y Pablo, su padrastro. Fueron por ella y sólo le hicieron saber a Rufina que se la llevarían o los acusarían de robo de infante. “Ella era su mamá, ¿yo qué podía hacer?”, me preguntó Rufina. Desde entonces nadie volvió a ver a la niña.

El 17 de marzo la madre de Pablo acudió al Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) en Neza para hacer saber que la niña había sido severamente golpeada por Pablo y Monse. Al día siguiente, 18 de marzo, el cuerpo de Lupita fue encontrado.

Las autoridades poco hicieron por buscar quién era. Irma Millán, fiscal especializada en feminicidios de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM), no me contestó cuando intenté colaborar con ellos el 26 de abril de 2017 para ayudar a buscarla y expresó orgullosamente: "Yo la sepulté, le hice su misa y no hice un video para que se supiera", haciendo alusión a mis transmisiones. Por su parte, Alejandro Gómez, Fiscal General de Justicia del Estado de México, tampoco hizo nada por saber quién era esta pequeña.

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