El presidente Andrés Manuel López Obrador ironizó que México ya se está “venezolando” al ser cuestionado sobre la participación de Sady Arturo Loaiza, ex funcionario del Gobierno de Venezuela en la administración de Nicolás Maduro, y quien recomendó a maestros leer a Lenin y a Marx. Mientras tanto, especialistas consideran que la discusión debería enfocarse en las carencias que padecen los maestros para mejorar su enseñanza.
El presidente calificó como “politiquería” las críticas al respecto y dijo que México también tiene expertos trabajando en los nuevos libros de texto.
“Ahora un profesional o dos que estuvieron en Venezuela y que estén trabajando en la SEP es un escándalo. Una golondrina no hace verano”, comentó el mandatario, cuestionando una publicación referente en el periódico Reforma.
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“Hay muchísima gente [profesional]. El que está a cargo del manejo de los contenidos es Marx Arriaga, es doctor en Letras de la Universidad [Autónoma] Metropolitana, es de lo mejor, un experto, y así como él hay todo un equipo”, añadió.
Tras leer el titular del citado medio que decía “Recomienda SEP a maestros leer a Lenin y Marx”, López Obrador respondió: “Hay que leer a todos, a Aristóteles, a Sócrates, a Platón y, desde luego, que hay que leer a Marx. ¿Por qué no?”.
Critican por “los billullos”: AMLO
López Obrador afirmó que las críticas a los especialistas contratados por las Secretaría de Educación Pública se debe a que los gobiernos anteriores contrataban editoriales españoles y a intelectuales que están en su contra.
“Ya no tienen los libros de texto ni de secundaria, ya no hacen los contenidos porque cobraban mucho, Aguilar Camín y su equipo, Krauze y su equipo, las editoriales españolas, eso es todo, los billullos”, comentó.
“Sale un caso de un maestro venezolano, ¡híjole!, un escándalo. Pero yo planteo: ¿por qué estigmatizar a un pueblo, a un país? ¿Qué, no debemos nosotros llevar a la práctica la fraternidad universal?”, sentenció.
3 PREGUNTAS CON

Daniel Hernández, profesor investigador de la Iniciativa de Educación con Equidad y Calidad de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tec de Monterrey y Director de la Maestría en Economía Aplicada.
P: ¿Qué lectura da a la participación de un exfuncionario venezolano en la Educación Pública de México?
Tenemos que empezar por diferenciar entre los libros que reciben los estudiantes y los libros que se dan a maestros, entiendo que este texto es para ellos. Los libros guía para los maestros son los textos con los que, los maestros, deben orientar su trabajo en las aulas con los niños.
Yo no voy a satanizar el origen de las personas que trabajan. No tengo ningún inconveniente en que nos apoyen personas de cualquier lugar del universo. Lo que sí me preocupa es la orientación del contenido, no ideológico, sino que lo que necesitan los maestros son bases de orientación pedagógica para el trabajo con los niños. No necesitan un libro que les pregunte cuál es su orientación sobre el tema de desigualdades, etcétera.
No debería ser el objeto principal de un libro de apoyo al maestro. El objeto principal de un libro de apoyo es “Oigan, ¿cómo hacemos para enseñar mejor las matemáticas?, ¿Cómo hacemos para enseñar mejor las ciencias naturales?, ¿Cómo hacemos para enseñar mejor la lectura y escritura de nuestros niños?”, sobre todo cuando estamos hablando de niños de primero o segundo grado de primaria.
Preocupa porque es una ausencia de muchos años, no de ahora. Ahora se ha agravado, pero es una ausencia de muchos años y lo que tenemos que aspirar es a que los maestros mexicanos se les respalde, efectivamente, con instrumentos que permitan y que consoliden sus habilidades pedagógicas con los niños y, si tuviéramos que gastar en recursos para los maestros, ¿qué es lo que nos importa más como país? Pues que los maestros enseñen mejor lo que tienen que enseñar. Si eso no se está cumpliendo con estos libros, esos libros no tienen por qué existir efectivamente o deben existir, pero no pagados por la educación pública mexicana.
La educación pública mexicana está para que los maestros enseñen lo que tienen que enseñar y dediquen su tiempo a prepararse para ser mejores maestros.
P: ¿Cuáles considera que son los principales pendientes para mejorar la preparación de los maestros? Especialmente después de la pandemia
Esa es la clave. Pareciera que ya estamos viendo una situación menos crítica desde el punto de vista de contagios, no, pero desde el punto de vista educativo. Vamos a tardar en salir del efecto que la pandemia tuvo sobre los aprendizajes de los niños.
Yo me atrevo a pensar que faltan un par de años. La estimación que se ha realizado señala que en general se perdieron varios meses de aprendizaje. No solamente no se ganó, sino que se perdieron varios meses de aprendizaje y ¿eso qué quiere decir? Que tendríamos que estar trabajando para poder reforzar dos áreas: el tiempo educativo (básicamente cuánto dura la jornada escolar), ya que deberíamos buscar ampliar la jornada como hacía la escuela de tiempo completo -que desafortunadamente ha sido muy lastimada- y, en segundo lugar, se debería estar revisando cuáles son los aprendizajes imprescindibles, enfocarnos a ellos para poder liberar un poco de tiempo y realizar acciones remediales que recuperen lo que se perdió durante la pandemia.
Una tercera actividad es que los maestros tengan los apoyos técnicos para poder realizar más eficazmente su trabajo. Eso se llama formación continua docente y ha sido la gran asignatura pendiente de México, pero además, los presupuestos que estaban destinados a esta tarea en el gobierno federal se han reducido prácticamente a una décima parte, y vamos a terminar es regresando a lo que teníamos hace muchos décadas: que los maestros tienen que pagar de su bolsa su formación continua y eso sería una tragedia.
P: ¿Qué retos vienen y en qué aspectos tienen que poner atención nuestros lectores preocupados, por ejemplo, por la educación de sus hijos?
Quiero ser muy cuidadoso en esto. Los responsables de la educación de los niños son las familias. Deberíamos poner mucha más atención en lo que sucede en la educación de nuestros hijos.
¿Eso qué implicaría? Implicaría acercarnos más a las escuelas para comprender mejor lo que están aprendiendo nuestros niños. Los maestros son nuestros asociados más importantes, a quienes les damos la responsabilidad de nuestros hijos durante cuatro horas diarias. Que esos maestros tengan los apoyos para que puedan realizar de una manera más eficaz, más inteligente, su trabajo cotidiano.
Lo segundo en que tenemos que tener mucha atención, es que la educación no es solamente la educación básica, sino también es la educación media superior y por supuesto la educación superior.
Un fenómeno que ojalá no se haya repetido (todavía no tenemos los datos que corresponden al inicio del ciclo escolar que empezó en septiembre) y que nos tiene muy preocupados, es que se ha caído el tránsito de los jóvenes que están terminando la secundaria hacia la Media Superior. Ese fenómeno no lo habíamos visto en México.
Esto tiene tres efectos el primero es que los jóvenes están truncando sus oportunidades de futuro; además, tienen probabilidad cero de entrar a la educación superior y ese es otro truncamiento de las oportunidades de vida y el tercer aspecto es que van a tener que optar por trabajos que tienen menor remuneración, y eso va a afectarlos a ellos y a sus familias.