Este viernes 29 de agosto, la senadora Laura Itzel Castillo Juárez rindió protesta como presidenta del Senado de la República, cargo que ocupará a partir del 1 de septiembre de 2025, al inicio del segundo año de la LXVI Legislatura.
Castillo fue respaldada con 101 votos a favor y sólo 5 en contra en el pleno del Senado. La bancada de Morena aprobó su postulación por unanimidad, en una decisión que busca consolidar el liderazgo femenino y reforzar la continuidad de la agenda de la Cuarta Transformación.
La morenista sucede a Gerardo Fernández Noroña, quien la propuso como su relevo y destacó su “lucha social y política de toda la vida”. El nombramiento se da en un contexto político tenso, tras la agresión contra Noroña el 27 de agosto por parte del priista Alejandro Moreno, durante una sesión de la Comisión Permanente.
En su discurso de toma de protesta, Castillo hizo un llamado a la civilidad: “Espacio de debate de altura, sin odio, racismo, clasismo ni machismo”, y reiteró su compromiso con la institucionalidad, el apoyo a las iniciativas de Claudia Sheinbaum y la construcción del segundo piso de la 4T.
Trayectoria de izquierda y legado familiar
Laura Itzel Castillo es arquitecta, activista y política de izquierda con más de 30 años de trayectoria. Hija del reconocido luchador social Heberto Castillo, ha sido jefa delegacional en Coyoacán, titular de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi) en la capital, diputada federal, y actualmente senadora por Morena desde 2024.
Durante su paso por el Senado ha presidido la Comisión de Energía, desde donde ha impulsado reformas en soberanía energética y transición justa. En su discurso, reafirmó que no renunciará a sus “principios de izquierda”.
La nueva Mesa Directiva estará compuesta principalmente por mujeres, entre ellas Verónica Camino Farjat (Morena) e Imelda Sanmiguel (PAN) como vicepresidentas, y Mariela Gutiérrez Escalante y María Martina Kantún Can como secretarias (ambas de Morena).
Finalmente, desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum elogió su designación, al llamarla “una gran luchadora social” e hija de un “ingeniero y luchador emblemático”.