La conexión a redes WiFi públicas desde el teléfono celular, una práctica cotidiana para millones de personas en oficinas, restaurantes, aeropuertos, universidades y espacios urbanos, representa un riesgo creciente para la seguridad de los datos personales y financieros, advirtieron especialistas en ciberseguridad.
De acuerdo con cifras de GSMA Intelligence, actualmente existen 5 mil 810 millones de usuarios móviles únicos, lo que equivale al 70.7% de la población mundial, estimada en 8 mil 210 millones de personas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a abril de 2025. Para América Latina, se prevé que en 2030 habrá 531 millones de usuarios móviles, es decir, 79% de la población, además de 496 millones de usuarios de internet móvil.
Este crecimiento acelerado de la conectividad ha convertido al teléfono celular en una herramienta indispensable para el trabajo y el ocio. Sin embargo, las redes WiFi abiertas también se han transformado en un punto vulnerable frente a amenazas como el robo de información, accesos no autorizados y suplantación de redes.
Según un estudio de Kaspersky, 18% de los usuarios en América Latina se conecta a redes WiFi sin verificar su seguridad, y ante una mala señal opta por cambiar de ubicación y conectarse a otra red disponible, una práctica que incrementa la exposición de datos personales, bancarios y actividades en línea.

Portales cautivos, primera línea de defensa
Ante este escenario, especialistas destacan el uso de portales cautivos como un elemento clave para reforzar la seguridad en redes públicas y empresariales. Estos sistemas funcionan como una puerta de entrada controlada, donde los usuarios deben autenticarse o aceptar términos antes de acceder a internet.
“Un portal cautivo es el primer filtro de seguridad, ya que establece reglas claras de uso, autenticación y consentimiento, además de cumplir con regulaciones de protección de datos”, explicó Yassef Lotina, CEO de Datawifi.
Por su parte, Alejandro Ríos, CTO de la misma empresa, señaló que las redes WiFi abiertas sin control “facilitan ataques como espionaje de datos o redes falsas”, mientras que el portal cautivo agrega capas de validación, cifrado y monitoreo, reduciendo de forma significativa los riesgos.

Riesgos de redes falsas
Los expertos alertaron que los ciberdelincuentes suelen crear redes WiFi falsas con nombres similares a los de establecimientos conocidos para engañar a los usuarios. Un portal cautivo confiable, indicaron, debe contar con dominio válido, certificado SSL y una explicación clara sobre el uso de los datos, elementos que permiten al usuario verificar que se conecta a una red legítima.
“Los portales maliciosos carecen de certificados válidos y redirigen a sitios sospechosos. Reconocer estas señales es clave para evitar fraudes”, advirtió Lotina.
Además de la seguridad, las empresas señalaron que los portales cautivos permiten gestionar la conectividad de manera centralizada y, en algunos casos, aprovechar la infraestructura WiFi como herramienta de valor comercial, especialmente en espacios de alta afluencia como aeropuertos, centros comerciales y estadios.
Especialistas coincidieron en que, ante el crecimiento sostenido del uso de teléfonos móviles, la educación digital y la adopción de medidas de seguridad en redes WiFi públicas son fundamentales para reducir la exposición a ciberataques y proteger la información de millones de usuarios.
