La participación de las mujeres en el sector ganadero en México ha mostrado un crecimiento sostenido en los últimos años; sin embargo, persisten brechas estructurales que limitan su acceso a posiciones de liderazgo, financiamiento y tecnología.
De acuerdo con datos referidos por organismos internacionales y actores de la industria, alrededor del 23% al 25% de la fuerza laboral en el sector agropecuario en México está conformada por mujeres, una proporción alineada con el promedio global estimado por la FAO.
Participación creciente, pero con límites estructurales
Entrevista con Publimetro; Irma Egoavil, directora general de Zoetis y Camcar, dijo que aunque cada vez es más común la presencia femenina en actividades como producción lechera, áreas administrativas y manejo operativo, la participación en espacios de toma de decisiones sigue siendo reducida.
Actualmente, solo entre el 10% y 15% de las mujeres en el sector ocupan posiciones de liderazgo, principalmente en asociaciones, cargos administrativos o estructuras gremiales.
Este escenario refleja una integración parcial que, si bien ha avanzado, aún enfrenta barreras históricas dentro de una industria tradicionalmente dominada por hombres.

Brechas en financiamiento, tecnología y capacitación
Irma Egoavil, subrayó que uno de los principales obstáculos identificados es el acceso desigual a recursos clave para el desarrollo productivo.
Las mujeres en el sector ganadero presentan menor acceso a financiamiento, capacitación técnica y tecnologías de producción, factores que impactan directamente en la competitividad y sostenibilidad de las unidades productivas.
Estudios citados en la industria señalan que, cuando estas condiciones se equilibran, la productividad puede incrementarse de forma significativa, con impactos no solo económicos, sino también sociales en comunidades rurales.
Impacto en productividad y desarrollo comunitario
La directora de Zoeties menciono que la participación femenina no solo representa una cuestión de equidad, sino también un factor estratégico para el desarrollo del sector.
Datos del sector pecuario indican que el acceso de mujeres a recursos productivos puede elevar la producción hasta en 18% y mejorar la productividad en alrededor de 20%, además de fortalecer la economía familiar y comunitaria.
Este efecto multiplicador posiciona la inclusión femenina como un elemento clave para la sostenibilidad del campo mexicano.

Cambios culturales y políticas públicas pendientes
La especialista coinciden en que el reto no es únicamente operativo, sino también cultural.
La necesidad de romper estereotipos de género en el campo, así como generar condiciones de seguridad, visibilidad y desarrollo profesional, se mantiene como uno de los principales desafíos.
En este contexto, mencionó iniciativas como programas de capacitación, redes de apoyo y organizaciones gremiales enfocadas en mujeres buscan cerrar la brecha y fomentar su participación en espacios estratégicos.
Un sector en transición
El avance de las mujeres en la ganadería refleja un proceso de transformación en el sector agropecuario; no obstante, la persistencia de desigualdades estructurales evidencia que la inclusión aún no es plena.
El reto para autoridades, empresas y organizaciones del sector será consolidar mecanismos que garanticen acceso equitativo a recursos, capacitación y liderazgo, en un contexto donde la productividad y el desarrollo rural dependen cada vez más de la integración de todos los actores.
