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Ciencia.-Se cumplen 17 años del primer aterrizaje en el sistema solar exterior

Hace 17 años, el 14 de enero de 2005, la sonda Huygens de la Agencia Espacial Europea (ESA) entró en los libros de historia al descender a la superficie de Titán, la luna más grande de Saturno.

ESA (Sebastian Carrasco/Europa Press)

MADRID, 14 (EUROPA PRESS)

Hace 17 años, el 14 de enero de 2005, la sonda Huygens de la Agencia Espacial Europea (ESA) entró en los libros de historia al descender a la superficie de Titán, la luna más grande de Saturno.

Fue un gran éxito para la humanidad, que conseguía por primera vez aterrizar una nave en el Sistema Solar exterior.

Tras un largo viaje por el espacio, a bordo de la nave Cassini, Huygens tuvo que enfrentarse a 21 días de maniobras para su acercamiento a la luna, que está envuelta de neblina, y, posteriormente, ‘sobrevivir’ a 2 horas 27 minutos de peligroso descenso hasta su aterrizaje, en la congelada superficie de Titán.

La sonda fue concebida para explorar las nubes, la atmósfera y la superficie de Titán, para lo que estaba equipada con un laboratorio robotizado. Como se creía, según las imágenes enviadas por el telescopio espacial Cassini, que Huygens acabaría por ‘caer’ en un mar, se programaron las baterías para que durasen 153 minutos, el tiempo de descenso más 3 minutos adicionales, para que pudiera enviar todos los datos posibles en ese tiempo.

Así, la mayoría de las mediciones científicas de Huygens se tomaron durante su descenso, en su mayoría sobre las propiedades y composición de la superficie y el análisis de la atmósfera.

Entre sus logros más destacados, está el hallazgo de sus océanos, lagos y ríos de metano líquido que son alimentados por lluvias, también de metano líquido y fragmentos orgánicos. Además, las evaporaciones de este elemento químico cubren el cuerpo celeste de una tenue niebla.

Los expertos también aprendieron la superficie sólida de Titán es naranja, esponjosa, muy fría y con algunas rocas dispersas sobre ella. Se ha dicho que debe imaginarse como un desierto parecido al de Arizona, pero algo más arcilloso.

Del mismo modo, se cree que pudo haber algo parecido a actividad volcánica en el pasado, sólo que en lugar de lava las erupciones habrían sido de hielo y amoníaco.

En el cuerpo celeste se pueden detectar vientos que van en la dirección en la que el satélite rota, siendo en la superficie entre los 60 y 100 kilómetros por hora de velocidad. Se encuentra a una temperatura de -180ºC.

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