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‘El cuaderno de Pitágoras’, una obra de teatro en el Valle-Inclán para cuestionar los “estigmas” carcelarios

El Centro Dramático Nacional ha presentado este viernes 14 de enero ‘El cuaderno de Pitágoras’, una obra que cuestiona los estigmas existentes en torno a la realidad carcelaria escrito a partir de la propia experiencia de su autora, Carolina África, como voluntaria en la cárcel de Valdemoro (Madrid).

MADRID, 14 (EUROPA PRESS)

El Centro Dramático Nacional ha presentado este viernes 14 de enero ‘El cuaderno de Pitágoras’, una obra que cuestiona los estigmas existentes en torno a la realidad carcelaria escrito a partir de la propia experiencia de su autora, Carolina África, como voluntaria en la cárcel de Valdemoro (Madrid).

La función podrá verse en el Teatro Valle-Inclán desde el 18 de enero hasta el 20 de febrero, para emprender una posterior gira por Cuenca, Coruña, Zaragoza, Vitoria y Palma de Mallorca. El espéctaculo iba a contar en una de sus sesiones con la presencia de 20 presos de Valdemoro pero, por las circunstancias provocadas por la pandemia, no se ha podido realizar.

«Lo que yo quiero transmitir con esta función es algo que me transformó. Yo entré allí con muchos prejuicios para hacer una charla a unos chavales de un módulo que iban a realizar una obra de teatro como si fuera una profesional, y ya ese primer día se me cayeron un montón de prejuicios», ha señalado África en rueda de prensa para presentar la obra.

Según ha informado, su objetivo con este proyecto era el de «hacer menos gruesos los muros de la cárcel». «El objetivo era el de entrar en los corazones de esas personas que, aunque hayan hecho actos delictivos, también tienen sentimientos. Es algo obvio, pero a veces deshumanizamos por completo a las personas que están en prisión», ha matizado.

«Las cosas que nos unen a las personas privadas de libertad son más de las que nos separan. Muchas veces son las circunstancias que uno ha tenido en la vida en las que hacen una línea muy delgada de estar en ese lado u en otro», ha añadido.

Además, ha desvelado que las historias que cuenta en su texto están basadas en hechos reales, pero subrayando que «no merece la pena entrar a ver donde está la ficción y donde la realidad, porque a través de ficcionar es donde uno puede acercarse a contar cosas mucho más verdaderas».

Por su parte, el director del Centro Dramático Nacional, Alfredo Sanzol, ha afirmado en la rueda que ‘El cuaderno de pitágoras’ es una obra «relevante y necesaria» porque pone al público en contacto humano con la vida, el imaginario, las emociones, las sensaciones y experiencias de la población reclusa.

«Las cárceles siguen siendo un elemento perturbador, aunque parece que todavía no se ha encontrado otra alternativa a la cárcel como elemento disuasorio, pero sigue siendo un elemento perturbador para las sociedades, y ‘El cuaderno de Pitágoras’ se ocupa de esta perturbación, de este aspecto que sigue dando de qué hablar, de que pensar, que legislar y que trabajar», ha expresado el director.

El reparto de la obra está formado por Manolo Caro, Nuria Mencía, Emmanuel Cea, Gledys Ibarra, Helena Lanza, Ascen Lópe, Jorge Mayor, Pepe Sevilla y Victoria Teijeiro.

«Me gusta mucho la escritura de mi personaje en el sentido de cómo habla de cosas íntimas pero universales. Me ha creado mucha curiosidad la cárcel, siempre ha tenido un elemento perturbador», ha comentado por su parte Manolo Caro, que da vida al presidiario Miguel. «En la cárcel podemos estar todos por cosas de la vida», ha añadido.

VISITA A LA CÁRCEL

Durante la presentación de ‘El cuaderno de pitágoras’, Carolina África ha señalado que en la prisión de Valdemoro tuvo lugar un montaje teatral paralelo, que interpretaron los reclusos el pasado 18 de diciembre, y en donde el reparto de la CDN participó de diferentes formas. «Todo el elenco ha asistido a alguna de las sesiones con los chicos del módulo, algunos a las funciones con las familias, y han podido entender lo que ellos estaban haciendo con sus personajes», relata.

«Cuando fui a la cárcel, tuve la fortuna de ver un ensayo de ellos y verlos, me recordaban a niños grandes y a material dañado. Ví unos pasillos oscuros, la propia estructura arquitectónica de la cárcel es para cagarse, es un aislamiento estratosférico, y desde ahí yo creo que no estamos haciendo nada bien de entrada», ha sentenciado.

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