Mundo

Etiopía.- ACNUR pide que los refugiados eritreos no sean “rehenes” del conflicto en la región etíope de Tigray

Se enfrentan a escasez de alimentos, agua potable y medicamentos que pone en peligro su vida

Se enfrentan a escasez de alimentos, agua potable y medicamentos que pone en peligro su vida

MADRID, 21 (EUROPA PRESS)

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha reclamado este viernes que los refugiados eritreos no sean «rehenes» del conflicto en la región etíope de Tigray, que enfrenta a las autoridades de Etiopía y al Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (TPLF).

ACNUR, que se ha declarado «profundamente alarmada» por la situación de estas personas, ha puesto el foco en que los refugiados eritreos que viven en los campos de Mai Aini y Adi Harush se enfrentan a escasez de alimentos, agua potable y medicamentos, lo que pone en peligro su vida.

La agencia de Naciones Unidas ha explicado que, tras tres semanas sin posibilidad de acceso debido a la situación de seguridad, su personal consiguió llegar a los campos de Mai Aini y Adi Harush a principios de esta semana y por primera vez desde los recientes ataques aéreos sobre los campos y sus alrededores.

Según ha relatado, el equipo de ACNUR encontró a los refugiados «aterrorizados» y «haciendo lo imposible» por conseguir algo para comer, sin medicamentos y prácticamente sin poder acceder al agua potable.

Las personas refugiadas informaron a ACNUR del aumento de muertes evitables –más de 20 en las últimas seis semanas– vinculadas al deterioro general de las condiciones de vida y, en particular, a la falta de medicamentos y servicios sanitarios. Las clínicas de los campamentos han estado prácticamente cerradas desde principios de enero, cuando se quedaron sin medicamentos.

Además, la falta de combustible hace que no se pueda bombear ni transportar agua limpia a los campamentos, por lo que los refugiados tienen que recurrir a recoger agua de arroyos cuyo caudal se va reduciendo a gran velocidad, lo que además entraña un grave riesgo de contraer enfermedades transmitidas por el agua.

ACNUR ha lamentado que, a pesar de todos los esfuerzos desplegados, no se pueden trasladar materiales de ayuda humanitaria a la región, por lo que el hambre extrema es una preocupación creciente. «Al empezar a agotarse los alimentos en el campo y no disponer de más reservas para su distribución, las personas refugiadas nos cuentan que han recurrido a la venta de su ropa y de sus pocas pertenencias para intentar conseguir comida», ha indicado.

Según la agencia de la ONU, los servicios básicos para las personas refugiadas de Eritrea en los dos campos se han visto «gravemente comprometidos» desde hace muchos meses debido a la situación de seguridad. La «desesperada» situación de estos campos es un claro ejemplo del impacto de la falta de acceso y suministros que afecta a millones de personas desplazadas y otros civiles en toda la región, ha resaltado.

En este sentido, ACNUR ha recordado que ha pedido a todas las partes un alto el fuego y ha exigido una garantía de paso seguro que les permita reubicar voluntariamente a las más de 25.000 personas refugiadas que permanecen en los campamentos en el nuevo emplazamiento proporcionado por el gobierno de Etiopía en Dabat, en la región vecina de Amhara, sin que haya habido grandes avances.

«Si no se pueden trasladar de forma inmediata alimentos, medicinas, combustible y otros suministros, y si seguimos sin poder reubicar a los refugiados en un lugar fuera de peligro, donde podamos proporcionarles asistencia vital, morirán más personas refugiadas», ha alertado.

ACNUR también se ha hecho eco del llamamiento lanzado por el conjunto de Naciones Unidas para que todas las partes en Etiopía se comprometan a proteger a los civiles y a respetar y proteger los Derechos Humanos y las libertades de todas las personas, incluidas las personas refugiadas.

EL CONFLICTO EN TIGRAY

El conflicto estalló en noviembre de 2020 tras un ataque del TPLF contra la principal base del Ejército, situada en Mekelle, tras lo que el primer ministro, Abiy Ahmed, ordenó una ofensiva contra el grupo tras meses de tensiones a nivel político y administrativo.

El propio Abiy se trasladó a finales de noviembre al frente de guerra para encabezar las operaciones militares y recientemente regresó a la capital tras los últimos avances del Ejército, mientras que el TPLF ha rechazado hasta la fecha un diálogo con Abiy si no se cumplen sus condiciones y ha abogado abiertamente por la dimisión del primer ministro.

El TPLF acusa a Abiy de azuzar las tensiones desde su llegada al poder en abril de 2018, cuando se convirtió en el primer oromo en acceder al cargo. Hasta entonces, el TPLF había sido la fuerza dominante dentro de la coalición que gobernó Etiopía desde 1991, el Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (EPRDF), sustentada en las etnias. El grupo se opuso a las reformas de Abiy, que consideró como un intento de socavar su influencia.

DV Player placeholder

Tags


Lo Último

Te recomendamos