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Malí.- La salida francesa de Malí genera un vacío que podrían aprovechar los yihadistas

El redespliegue planteado por Macron llevará tiempo y mientras se reducirán las operaciones antiterroristas

El redespliegue planteado por Macron llevará tiempo y mientras se reducirán las operaciones antiterroristas

MADRID, 20 (EUROPA PRESS)

La salida de las tropas francesas de Malí, y con ellas del resto de países que participaban en la fuerza Takuba, generará un vacío en la lucha contra el terrorismo en un momento en que los grupos yihadistas que operan en el Sahel central están en plena expansión hacia los vecinos países del golfo de Guinea.

El propio presidente francés, Emmanuel Macron, reconoció este jueves tras el anuncio oficial de la retirada de ‘Barkhane’ de Malí, donde Francia contaba ahora con unos 2.400 efectivos, que «habrá menos operaciones antiterroristas» en los próximos meses debido al repliegue, que prevé que dure «de cuatro a seis meses».

Este hecho preocupa en la región, sobre todo en un país como Níger, cuya parte occidental sufre los envites de las filiales de Al Qaada y Estado Islámico en la región en los últimos años. «Su salida va a crear un vacío que será reemplazado por las organizaciones terroristas, ya muy presentes en esta región. Esto va a ser una amenaza que hipotecará toda la estabilidad de Malí, también la de Níger y la subregión, afectada por contagio», ha prevenido su presidente, Mohamed Bazoum.

De hecho, la zona fronteriza entre Malí, Burkina Faso y Níger es el principal foco de la violencia yihadista en los últimos tiempos. Aquí operan el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM), la filial de Al Qaeda en el Sahel, y Estado Islámico en el Gran Sáhara (ISGS).

Estos grupos llevaron a cabo un 70 por ciento más de acciones durante 2021 que se saldaron con más de 4.800 muertos, según el Centro de Estudios Estratégicos de África (ACSS, por sus siglas en inglés), un ‘thint-tank’ vinculado al Pentágono.

El Sahel registró 2.005 eventos violentos relacionados con los grupos yihadistas en 2021 frente a los 1.180 del año anterior, de los que el 58 por ciento se produjeron en Burkina Faso, que es ya el gran foco de la actividad terrorista y que amenaza con convertirse en la base desde la que seguir avanzando hacia el sur.

ATAQUES EN LOS PAÍSES DEL GOLFO

En el último año, se han intensificado los ataques en el norte de Costa de Marfil, Benín y Togo, lo que viene a confirmar el avance inexorable hacia el sur que los grupos yihadistas han mantenido desde que iniciaron su ofensiva en 2012 aprovechando una rebelión tuareg en el norte de Malí. Prueba de ello, es el triple ataque registrado hace una semana en el Parque Nacional W que se saldó con nueve muertos, entre ellos un francés.

Esta amenaza creciente para los países del golfo de Guinea ha hecho que en los planes de Francia y del resto de miembros de Takuba –varios países europeos y Canadá– entre ahora también su oferta de apoyar a estos países «sobre la base de sus demandas».

En el caso de Malí, la situación es preocupante. Según el último informe del comité de la ONU encargado de hacer seguimiento a las actividades de Al Qaeda y Estado Islámico a nivel mundial, en Malí «está amenazada la propia capital, con una burbuja de seguridad que se limita ahora a un círculo de 40 kilómetros alrededor de Bamako».

CERCO SOBRE BAMAKO

También advierte del riesgo de «un cerco progresivo de Bamako» Mathieu Pellerin, experto de International Crisis Group en un informe publicado por IFRI. La principal preocupación más que «la eventual toma de Bamako que el escenario afgano de agosto de 2021 ha hecho imaginable» son las consecuencias que tendría «un embargo que sumiría a la capital y su población en una situación económica (y por tanto sociopolítica) insostenible».

El país está sufriendo ya los efectos de las duras sanciones impuestas por la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) como resultado de que el Gobierno de transición, que encabeza el coronel Assimi Goita, haya planteado un calendario de hasta cinco años para la celebración de elecciones.

La gran preocupación en las capitales europeas es quién ocupará ahora el hueco que dejen las fuerzas extranjeras. El principal candidato a ayudar a Bamako en la lucha contra los yihadistas son a día de hoy los mercenarios rusos del Grupo Wagner, cuya presencia en el terreno ya ha sido constatada.

La junta maliense ha defendido en los últimos meses de tira y afloja con Francia su derecho a buscar nuevos aliados en la lucha contra los yihadistas. Tras conocer la «decisión unilateral» de París, el Gobierno maliense se ha reafirmado en este sentido, pidiendo la salida «sin demora» de los franceses y sus aliados.

Según han argumentado, el haber «diversificado socios» y sus «enormes esfuerzos» ha permitido «la mejor significativa de la situación de la seguridad en el terreno desde hace seis meses con vistas a crear las condiciones para celebrar elecciones».

¿DIÁLOGO CON LOS YIHADISTAS?

Por otra parte, la salida de Francia podría allanar el camino a entablar un diálogo con los yihadistas, algo que ya han buscado en el pasado las autoridades malienses, incluido el depuesto presidente Ibrahim Boubacar Keita, opina Wassim Nasr, experto en yihadismo en declaraciones a France24.

La apuesta ha sido hasta ahora hablar con Iyad ag Ghali, líder de JNIM y antiguo combatiente tuareg, así como con Amadou Koufa, líder de la Katiba Macina, uno de los grupos que integran JNIM, ya que ambos son malienses.

En opinión de este experto, dada la presión a la que está sometida la junta en estos momentos, entablar un diálogo con vistas a pactar algún tipo de tregua sería todo un balón de oxígeno, además de suponer el último revés a Francia, que siempre ha rechazado cualquier diálogo con los yihadistas.

«Aunque las negociaciones fracasen, la junta podrá decir que favoreció el retorno de la población desplazada o que alguna localidad ya no esté rodeada por los yihadistas y eso es lo que cuenta para la población local», subraya Nasr.

FUTURO DE MINUSMA Y EUTM

Por otra parte, está por ver el impacto que la marcha de Francia tiene en otras misiones internacionales en el país, en primer lugar la misión de paz de la ONU, MINUSMA, cuyo mandato no incluye la lucha contra el terrorismo y cuyos miembros de hecho son objetivo de frecuentes ataques. Francia ha dicho que seguirá brindando apoyo pero los ‘cascos azules’ estarán ahora más desprotegidos.

También planea sobre el futuro de la misión de entrenamiento de la UE de las fuerzas malienses, EUTM Malí. Esta misión se lanzó en 2013 a petición del Gobierno maliense y en la actualidad España es el principal contribuyente, con 500 efectivos.

El Alto Representante de la UE para Política Exterior, Josep Borrell, ha enviado a Malí «una misión para evaluar en qué condiciones y con qué garantías podemos considerar mantener o no las misiones». «La respuesta vendrá en los próximos días», dijo el jueves.

Por su parte, el Gobierno español no se ha pronunciado tras el anuncio francés. Desde el Ejecutivo, han venido defendiendo en las últimas semanas la importancia de permanecer en Malí dada las actuales circunstancias y la necesidad de evitar un «nuevo Afganistán», como previno la ministra de Defensa, Margarita Robles.

No obstante, el Gobierno reconoce que dado que las circunstancias han cambiado parece lógico que se revise si se dan las condiciones de seguridad para la continuidad de la misión. Está por ver también si España estaría dispuesta a contribuir de alguna manera a los nuevos esfuerzos que se van a llevar a cabo desde otros países de la región.

Además del contingente en EUTM, actualmente hay un destacamento de unos 70 efectivos desplegado en Senegal para dar apoyo aéreo a las diversas misiones de lucha contra el terrorismo en el Sahel, especialmente a la operación ‘Barkhane’.

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