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Casi 60.000 personas participaron en el programa de empleo de Cáritas en 2021, y una de cada cinco consiguió un trabajo

Cáritas acompañó en 2021 a 57.233 personas a través de su programa de empleo, de la cuales 12.677, una de cada cinco, lograron acceder a un puesto de trabajo, según su informe anual de Economía Solidaria, presentado este jueves en una rueda de prensa en vísperas de la celebración del Día Internacional de los Trabajadores, el 1 de mayo.

CÁRITAS ESPAÑOLA (CÁRITAS ESPAÑOLA/Europa Press)

MADRID, 28 (EUROPA PRESS)

Cáritas acompañó en 2021 a 57.233 personas a través de su programa de empleo, de la cuales 12.677, una de cada cinco, lograron acceder a un puesto de trabajo, según su informe anual de Economía Solidaria, presentado este jueves en una rueda de prensa en vísperas de la celebración del Día Internacional de los Trabajadores, el 1 de mayo.

Así, de los datos se desprende que los programas de empleo lograron mejorar cuatro puntos porcentuales su tasa de inserción, al pasar del 17% de 2020 al 21% el año pasado.

«Con 31,7 millones de euros logramos que casi 12.000 personas encontraran empleo, es decir, que nos ha costado de media unos 2.500 euros que una persona acceda al mercado laboral, gane en autonomía, cubra sus necesidades, deje de percibir prestaciones y pase a pagar impuestos. No es gasto, es inversión», ha explicado el técnico del equipo de Economía Solidaria, Rubén Requena.

Además, con estos fondos, Cáritas atendió a otras 45.000 personas con las que trabaja en distintos ámbitos de su vida para tratar de que, cuanto antes, accedan también a un empleo.

Cáritas dedicó el año pasado 98,8 millones de euros a todas sus iniciativas de economía solidaria (programas de empleo, empresas de inserción, comercio justo). La suma es un 13% superior al año anterior (casi 13 millones de euros más). De ese total, 31,7 millones fueron destinados concretamente a itinerarios de inserción sociolaboral.

Para ello, Cáritas contó en 2021 con 67 iniciativas relacionadas con empresas de inserción, centros especiales de empleo y empresas sociales, que generaron 2.225 puestos de trabajo. La mayoría de sus 252 líneas de negocio están relacionadas con la actividad textil (38,6%), la gestión ambiental y de residuos (19,7%), limpieza (7,5%), transporte y mensajería (5,9%) y restauración y catering (4,3%).

«Estas iniciativas tienen el objetivo de mejorar la empleabilidad de los participantes y son una oportunidad para miles de personas para formarse y adquirir competencias mientras trabajan. Podemos decir con tranquilidad que Cáritas es la mayor promotora de empresas de inserción de España», ha comentado Requena.

MUJER DE MÁS DE 45 AÑOS

Respecto al perfil de los participantes en los programas de empleo se mantiene similar a años anteriores: la mayoría son mujeres (63%), de más de 45 años (37%), con estudios básicos (46%). Además, el número de personas procedentes de otros países es ligeramente superior al de nacionales (53%).

«Detrás de ese perfil, se dan multitud de situaciones aisladas o que se suman y que hay que ir superando para lograr el objetivo de inserción laboral. Se trata de personas sin apenas competencias digitales y con dificultades de aprendizaje en algunos casos. También tienen una escasa experiencia laboral y graves carencias socioeconómicas, incluso en muchos casos tienen dificultades con el idioma y baja autoestima, por lo que es necesario articular una atención integral que ayude a superar las dificultades que les alejan del mercado laboral», ha señalado Requena.

Durante el año pasado, Cáritas invirtió en estas acciones que generan empleo protegido 66,5 millones de euros, casi 9,4 millones más que el año anterior. De este importe, el 78% procedió de la facturación por ventas, que fue de 52,1 millones de euros.

Por otro lado, las acciones de comercio justo desarrolladas en 25 Cáritas diocesanas supusieron una inversión de 584.625 euros de los cuales se lograron recuperar 538.799 de la facturación por venta de productos (92%). Esta red cuenta con 34 tiendas y 66 puntos de venta repartidos por toda España.

Cáritas, además, acompaña a grupos de productores y cooperativas en países en los que la organización está presente desde su modelo de cooperación fraterna, trabajando en red y en alianza con otros actores del movimiento de comercio justo a nivel local, estatal e internacional.

Asimismo, la labor social de la Iglesia apuesta por un modelo de finanzas que vaya más allá de la rentabilidad económica. «Las finanzas éticas garantizan a los ahorradores que su dinero se invierte en proyectos que buscan el desarrollo de las personas, favorecen la redistribución de la riqueza y protegen el medioambiente», ha indicado Requena.

Dentro de esta línea de trabajo, 43 entidades de Cáritas colaboran con entidades financieras que hacen compatibles la rentabilidad económica con la consecución de objetivos sociales y medioambientales.

«Los datos de la Memoria de Economía Solidaria que hoy presentamos nos demuestran que es posible una economía centrada en la persona. Desde Cáritas trabajamos para ser testimonio de un modelo económico que recupere el sentido original de la economía como herramienta de organización de los recursos, al servicio de todas las personas para satisfacer sus necesidades y lograr su bienestar, garantizando sus derechos y el cuidado del planeta», ha asegurado Natalia Peiro.

Durante la presentación del informe, también ha intervenido una de las participantes del programa de empleo de Cáritas, Carolina Santeliz, venezolana de 43 años. Llegó a España en 2018 en «busca de un futuro mejor». Al principio comenzó a trabajar en la hostelería, pero las condiciones laborales «no eran muy favorables». Esa situación empujó a esta mujer a buscar un curso de formación que le ayudase a mejorar su empleabilidad en otro sector.

«Sabía que en Cáritas ayudaban a las personas y por eso me acerqué», comenta. Carolina tenía claro que quería trabajar en el sector de la alimentación, por lo que se apuntó a un curso de manipulación de alimentos a través del programa de empleo de Cáritas Ávila. La formación duró tres meses e incluía prácticas laborales.

Después hizo las prácticas en Gadis, una cadena de supermercado gallega. Pocas semanas después de acabar su formación, esta empresa le ofreció un contrato. Desde hace más de siete meses trabaja en la carnicería de esa superficie comercial.

«Este curso me supuso independencia, un oficio de por vida y empleo con condiciones dignas. Estoy super agradecida», ha asegurado.

PREVÉN QUE LAS NECESIDADES AUMENTEN

Preguntados por la situación de 2022, la secretaria general de Cáritas prevé que las necesidades y las peticiones de ayuda aumenten.

«La inflación está en el 8,4 y afecta también a todos los gastos que las familias tienen que afrontar. En esos gastos de primera acogida y asistencia básica, más o menos, el 80% de las demandas son para pagos respecto a energía, alquileres, necesidades básicas, también prevemos que estas necesidades aumenten», ha indicado Natalia Peiro.

Al mismo tiempo, ha valorado que los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre son «un poco peores que los de 2021» y ven que «existe relación directa entre la situación económica y las necesidades de ayuda» que reciben en Cáritas.

En cuanto a los efectos de la guerra en Ucrania, ha explicado que «muchísimas personas ucranianas están siendo recibidas y atendidas por las Cáritas lo que aumenta la presión de la demanda en muchos lugares».

Respecto a la reforma laboral, desde Cáritas han precisado que aún es pronto para valorar su efecto ya que entró en vigor hace un mes, aunque han precisado que, entre los participantes de sus programas de empleo a los que están atendiendo en la actualidad, han aumentado «en torno a un 20% los contratos indefinidos» lo que les hace pensar que en sus participantes «sí tenga un impacto» la reforma.

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