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Lara Sánchez marca distancias con el uribismo y tilda de “marketing político” reprocharles ser continuistas

El candidato a vicepresidente de Colombia por la coalición Equipo por Colombia, Rodrigo Lara Sánchez, ha defendido que en caso de ganar las elecciones del 29 de mayo su gobierno no será el del uribismo y ha calificado de “marketing político” la voces que les reprochan ser continuistas de los gobiernos de la derecha anteriores.

MADRID, 11 (EUROPA PRESS)

El candidato a vicepresidente de Colombia por la coalición Equipo por Colombia, Rodrigo Lara Sánchez, ha defendido que en caso de ganar las elecciones del 29 de mayo su gobierno no será el del uribismo y ha calificado de «marketing político» la voces que les reprochan ser continuistas de los gobiernos de la derecha anteriores.

«Aquí hay unos cambios sustanciales y suficientes para decir que esto es distinto», ha enfatizado el candidato a vicepresidente en la fórmula de Federico ‘Fico ‘Gutiérrez en una entrevista para Europa Press, en la que ha vuelto a marcar distancias con aquellos que creen que su propuesta es más de lo mismo.

«Este no es el Gobierno del uribismo, si no sería su jefe político, hablaría de él, no tendría la postura de ‘Fico’ de apoyar el proceso de paz, de implementar los acuerdos de apoyar a los desmovilizados y cumplir con las víctimas y con las tierras», ha explicado en alusión a la conocida oposición del expresidente Álvaro Uribe a los acuerdos de paz que se alcanzaron con las ya disueltas FARC en 2016.

«¿Por qué pensar que es lo mismo? (…) Lo que pasa es que cuando toca escoger en el debate político, se escoge lo que más se te parece, lo que menos te genere un sentimiento contrario», ha dicho Lara Sánchez, quien ha asegurado no haber hablado ni con Uribe ni con el presidente, Iván Duque.

«A Uribe le toco vivir un momento complejo, devolvió la institucionalidad al 30 por ciento de los municipios en los que no había ley, ni alcaldes, ni juez. Vino en un momento muy difícil, pero pasó su época. Nunca he estado con él, ni le he apoyado, pero tampoco tengo por que no respetarle», ha zanjado.

En ese sentido, entiende que esta intención por acercarles a la derecha muy conservadora que representa Uribe no es más que parte de la estrategia política de otro de los candidatos, el favorito por ahora en las encuestas, Gustavo Petro, del Pacto Histórico, al que ha acusado de «enfangar» las elecciones.

ALIANZA INESPERADA

La elección de Lara Sánchez para que acompañara a Gutiérrez ha pillado a muchos por sorpresa, teniendo en cuenta lo dispares que son las familias políticas de las que proceden. El candidato a vicepresidente viene de sectores más al centro, mientras que quien aspira a suceder a Duque se ha movido más hacia la derecha.

Sin embargo, para Lara Sánchez es fruto del consenso entre todas las opciones políticas que la candidatura quiere para Colombia, inmersa, ha dicho, en «unos odios» y en «una polaridad» que no deja al país seguir adelante.

Lara Sánchez ha relatado que se hicieron «amigos» cuando él ejercía como alcalde de Neiva y Gutiérrez como el de Medellín entre 2016 y 2020, cuando ambos tuvieron que presentar al Gobierno de Colombia junto otros mandatarios locales la problemática a que tenían que encarar por el centralismo histórico del país.

«Políticamente yo estaba en el centro, en el Partido Verde. Después de la consulta presidencial, yo le llamé a decirle que quería ayudarle, me parecía acertado unir más sectores y no terminar en un modelo populista. Colombia no necesita los extremos, ni de uno ni de otros», ha defendido.

A pesar de que ha venido acompañado a Sergio Farjardo –candidato de Centro Esperanza por quien votó en la consulta presidencial–, Lara considera ahora que «ese no es el camino», pues toca «unir a Colombia», y a «diferentes sectores».

Uno de las cuestiones en las que más ha incidido en su diálogo con Europa Press es dejar atrás ese centralismo que tanto, ha lamentado, ha lastrado el progreso de las ciudades que se hallan en la periferia, por lo que ha abogado por más autonomía regional y poder de decisión como modelo de nuevo país..

«Normalmente el Gobierno en Colombia es centralista. El presidente actual y la vicepresidenta (Marta Lucía Ramírez) nunca fueron alcaldes, nosotros sí fuimos mandatarios regionales», ha puesto en valor.

«A pesar de que en Colombia la última Constitución promovía la descentralización y la fortaleza de las regiones, el país se ha ido centralizando en el manejo de recursos, se le ha quitado poder de decisión y autonomía a las regiones, que consideramos el modelo que tiene que servir para cambiar Colombia», ha subrayado.

GUERRA SUCIA EN CAMPAÑA

Si bien desde el principio de la campaña electoral los dos proyectos que representan el Pacto Histórico y Equipo por Colombia han evidenciado sus diferencias, en los últimos días el cruce de declaraciones altisonantes han ido a más, con los de Petro acusando a los de Gutiérrez de vínculos con el crimen organizado, y a estos asegurando que el líder de la izquierda es aliado del Clan del Golfo o las disidencias de las ya desaparecidas FARC.

«Hubo una amenaza directamente contra él, que la hizo Gustavo Petro, de que hacía parte de la Oficina de Envigado (sindicato criminal al servicio del cártel de Medellín) y esa fue la respuesta», ha justificado el candidato, que si bien ha reconocido que «no debería haber acusaciones» de esta índole, ¿por qué van a hablar así de una persona que luchó contra estos grupos, que estuvo amenazado él y su familia por enfrentarse a estas bandas de delincuentes?», se ha preguntado.

«Cuando a ti alguien te está atacando y te está diciendo que tú eres parte de esos grupos al margen de la ley, cuando los has combatido y te has jugado la vida, pues qué quieren que haga, habrá que salir a responderle», ha justificado.

Las acusaciones de Petro versan sobre los vínculos que se demostró tuvo con la Oficina de Envigado el secretario de Seguridad de Gutiérrez cuando era alcalde de Medellín, aunque Lara Sánchez matiza que «una cosa es tener a alguien en tu gabinete corrupto –por lo que debe pagar individualmente– y otra ser parte».

No obstante, reconoce que no son las mejores formas de llevar una campaña, enturbiada por la fuerte polaridad, la inseguridad que impera en el país y en el especial por las amenazas de muerte que algunos candidatos han denunciado, son los casos de Petro, Rodolfo Hernández y más recientemente Gutiérrez, según dijo Uribe.

Aunque ha asegurado no saber «exactamente» a qué se refería Uribe cuando en Twitter alertó de que la seguridad de Gutiérrez estaría en entredicho y ha zanjado el asunto afirmando que «es fruto de la polarización de la campaña».

IMPLEMENTACIÓN DE LOS ACUERDOS DE PAZ

Una de las cuestiones con las que Lara Sánchez ha querido poner tierra de por medio entre ellos y el uribismo ha sido el «compromiso» con la puesta en marcha de los acuerdos de paz, el cual ha prometido junto al Estado llevar hasta «las zonas más inaccesibles».

«El mensaje que tiene que quedar claro a todos es que estamos a favor de la implementación de los acuerdos de paz, lo vamos a cumplir», ha remarcado, al tiempo que ha prometido «regenerar el tejido social» de las zonas más golpeadas por el conflicto y priorizadas en el pacto, invirtiendo en planes de acción territorial, en infraestructuras, salud, educación, y saneamiento básico y restituyendo los cultivos ilícitos como «manera de combatir la ilegalidad».

«Esto no es un programa de llegar una vez y hacerlo, hay que mantenerlo, seguramente pasen muchos años hasta que se logre la paz», ha reconocido el candidato que ha prometido que protegerán a líderes sociales y campesinos y a las poblaciones rurales.

En cuanto a las fuerzas del Estado, el candidato ha pedido no estigmatizar a los militares y policías «que se juegan la vida» por «casos específicos» en los que han violado la ley, aunque reconoce que «hay temas dolorosos que hay que reconocer, como los ‘falsos positivos'», una definición que no se atreve a dar a la reciente masacre de Putumayo. «Primero hay que investigar esos hechos», ha dicho.

«Terrible esa historia, pero son casos específicos, que hay que juzgar, depurar y limpiar de las fuerzas militares», para las que defiende «una reforma en formación, profesionalización y en materia de valores y Derechos Humanos».

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