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¿Quién es la pareja gay que acompaña al rey Felipe y Letizia en la cena de gala de la OTAN?

Felipe VI y su esposa Letizia recibieron en los presidentes y primeros ministros en el Palacio Real de Madrid. La conexión con el primer ministro de Luxemburgo Xavier Bettel y su esposo Gauthier Destenay fue una de las imágenes destacadas, especialmente por coincidir con el Día de la Diversidad.

Previo al inicio oficial la cumbre de la OTAN en Madrid, los representantes de los países aliados, una decena de países invitados y varios rostros conocidos de la política española disfrutaron de una cena de gala en el Palacio Real. Los reyes Felipe y Letizia de España presidieron la multitudinaria reunión que en esta ocasión adelantó su horario para agasajar a la mayoría de inivtados europeos y no retrasar sus cenas. Esta cita histórica no ha estado exenta de anécdotas y detalles que podrían pasar desapercibidos para los usuarios de las redes, pero hemos buscado algunas de las más interesantes.

Los primeros en llegar al palacio madrileño fueron el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y Begoña Gómez, quien ayer sorprendía como anfitriona sorpresa de Jill Biden, primera dama estadounidense. Después les siguieron todos los representantes de los países aliados con sus respectivos acompañantes, quienes pasaron por el Salón de Trono tras ser anunciados solemnemente y saludaron a los Reyes.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y su mujer, Jill Biden, protagonizaron uno de los posados más esperados de la noche. La primera dama estadounidense acudió a la cena de gala con un traje blanco sumamente parecido al que lució la reina Letizia la mañana del mismo día para visitar el centro de acogida a refugiados ucranianos.

La llegada de Emmanuel y Brigitte Macron, presidente y primera dama de Francia, también reflejó la buena relación que tienen con los Reyes de España. Ella, con un elegante vestido turquesa, y él, con un traje azul marino que parece hecho a medida, saludaron cariñosamente a Felipe VI y doña Letizia. Brigitte junto a Begoña Gómez y Jill Biden fueron tres de las mejor vestidas de la noche.

En la larga lista de momentos que pasarán a la historia y permanecerán en el recuerdo también tenemos esta instantánea de los Reyes con Xavier Bettel, primer ministro de Luxemburgo, y su esposo, Gauthier Destenay. El ‘primer caballero’ posó sonriente junto a Felipe VI y repitió el éxito que tuvo en un posado de las parejas de jefes de Gobierno de la cumbre de la OTAN de 2017, donde él era el único hombre. Fue entonces cuando muchas personas conocieron la existencia de la pareja del único jefe de Gobierno abiertamente gay en funciones en la actualidad.

Pero esta imagen no es nada extraña en el país ibérico pues en 2017, los reyes de España enviaron un mensaje de compromiso por la igualdad y respeto a las minorías que se produjo con motivo del Worldpride que se celebró en Madrid aquel mismo año. Anteriormente, en 2014, Felipe y Letizia también invitaron a su recepción veraniega en el palacio de Marivent (Mallorca) al colectivo de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales de Baleares, Ben Amics, cuyo presidente, Jan Gómez, calificó el hecho de “histórico porque supone un acto de visibilidad y un reconocimiento” a la “lucha por los derechos de este colectivo”.

El mensaje del rey Felipe a los invitados

El rey Felipe VI ha defendido este martes que el pesimismo no puede ser una opción en un momento en que el mundo se enfrenta a antiguas amenazas, como Rusia, combinadas con otras nuevas, instando a los líderes de la OTAN a mirar hacia el futuro con determinación para poder brindar a sus ciudadanos la seguridad y la paz que anhelan.

Felipe inició el brindis a los asistentes a la cena recordando la anterior ocasión en que España acogió una cumbre de la OTAN, en 1997. Entonces, el anfitrión en la cena fue su padre, Juan Carlos I, pero como ha destacado también se produjo “en tiempos de intensos cambios y de remodelación no solo en Europa”.

En aquella ocasión, la Alianza dio "los primeros pasos" en su ampliación a los países del este de Europa con la esperanza de dejar atrás la Guerra Fría. "No podemos ignorar el profundo simbolismo de estos dos momentos históricos en los que España y la ciudad de Madrid han dado la bienvenida a la OTAN para su cumbre anual", ha resaltado.

En aquel momento, prevalecía "un espíritu de optimismo" tras la caída del Muro de Berlín pero ahora "la realidad geoestratégica ha cambiado radicalmente", ha reconocido, y "nos enfrentamos a la fusión tanto de las viejas como de las nuevas amenazas", en alusión a Rusia en primer término a Rusia.

Felipe ha vuelto a denunciar la “injustificable agresión contra Ucrania” y ha expresado palabras de reconocimiento para los ucranianos, subrayando que “ningún país no está afectado por esta guerra”, pero también ha recordado aún persiste “la lacra del terrorismo” y sus “consecuencias humanas y morales, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras”.

El sistema internacional está siendo sometido a “una profunda transformación, que conlleva algunos riesgos que podrían golpear el propio corazón de las sociedades libres, plurales y democráticas” y están emergiendo amenazas híbridas y cibernéticas, ha subrayado el monarca, advirtiendo del impacto que podrían tener.

ES MOMENTO DE “REALISMO ESTRATÉGICO

"El optimismo estratégico de 1997 debe abrir camino no al pesimismo sino al realismo estratégico", ha asegurado Felipe VI, defendiendo que la cumbre que acoge Madrid debe mirar al futuro y "ofrecer la convicción, la dirección y los instrumentos para adaptarnos a esta nueva realidad estratégica y para caminar con determinación hacia un futuro en el que nuestras sociedades puedan sentirse a salvo y vivir en paz".

Don Felipe ha vuelto ha insistir en su mensaje de unidad entre los aliados, a quienes ha advertido de que "la magnitud de los desafíos a los que nos enfrentamos requiere que extendamos esta unidad a toda una serie de socios estratégicos con los que compartimos valores, principios y objetivos".

Por último, el Rey ha reivindicado el papel de España dentro de la OTAN en sus 40 años de pertenencia, "un país que miraba, y sigue mirando, al norte y al sur, al este y al oeste" y que "ha honrado sus responsabilidades" en estas cuatro décadas.

El monarca ha recordado las palabras que pronunció el entonces presidente, Leopoldo Calvo-Sotelo, en la cumbre de 1982, la primera a la que asistió España, asegurando que sería "un miembro activo y leal". "Estas palabras tienen hoy resonancia particular", ha resaltado.

"Estoy orgulloso de declarar que España sigue siendo un miembro leal de la OTAN" y sigue siendo un país "comprometido con defender y promover las conquistas más fundamentales de nuestras sociedades: democracia, libertades individuales, Derechos Humanos y el Estado de derecho".

Don Felipe ha terminado vaticinando que la cumbre de Madrid “pasará a la historia” y agradeciendo que la Alianza haya elegido España como “el lugar para escribir este nuevo capítulo, destinado a ayudarnos a navegar hacia el futuro y estas aguas inciertas y sin explorar”.

Un menú de gala del chef Paco Roncero

Pocas horas antes del comienzo de la cena de gala, se hacía público el menú, elaborado por el prestigioso chef Paco Roncero (Premio Nacional de Gastromonía 2006, dos estrellas Michelin y tres soles Repsol).

La combinación elegida consistía en trece aperitivos iniciales, un plato principal y un postre. Los aperitivos iban de lo más tradicional (buñuelo de bacalao, tortilla de camarón, sardina marinada con salsa romescu) a lo más moderno: aceituna esférica, brioche de atún rojo a la mostaza antigua, ceviche de corvina con leche de tigre, air bag de picaña, bogavante con sopa de aceite y pomelo rosa, taco de ternera glaseada, gilda de salmón ahumado, croqueta de gamba al ajillo, kikos con guacamole y gazpacho al aceite de albahaca.

Como plato principal, los invitados han podido degustar una merluza con salsa menier, tapioca y huevas de trucha. El postre ha sido una espuma de coco con granizado de menta y fruta de la pasión. Desgraciadamente, no conocemos los vinos que se han servido.

El glamour y los looks de la cena de gala

En el besamanos en el Salón del trono se apreció unos de los secretos mejor guardados: el vestido de la reina Letizia. Con buen criterio, la reina optó por repetir un traje que ya se había puesto con anterioridad, en los premios Princesa de Asturias del 2021. Se trataba de un diseño de estilo «New Look», muy en línea Dior, hecho con tafetán negro y decorado con unos lazos en la falda de vuelo. El modelo pertenece a la firma española The 2nd Skin.

La reina Letizia completaba el outlook con los pendientes de chatones y una de las pulseras de diamantes de Cartier que pertenecieron a la reina Victoria Eugenia y que forman parte del lote de joyas de pasar

La doctora Jill Biden, primera dama de los Estados Unidos, llevaba un traje pantalón blanco (casualmente, bastante parecido al que había llevado Letizia por la mañana, cuando ambas visitaron un centro de refugiados ucranianos). Las dos bromearon, por cierto, sobre el detalle de la coincidencia del atuendo.

Minutos después veíamos aparecer al matrimonio Macron. Brigitte llevaba un bonito vestido verde turquesa de largo midi y mangas largas.

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