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Nicaragua: Obispo oficia misa en casa por retención policial

MANAGUA (AP) — El obispo de la ciudad de Matagalpa, al norte de Nicaragua, monseñor Rolando Álvarez, ofició el viernes una misa desde su residencia debido a que la policía mantuvo cercada su casa por tercer día consecutivo, mientras funcionarios del gobierno de Daniel Ortega sugirieron que podrían arrestarlo por “delitos de odio” y por “incitar a la violencia”.

“Veremos hasta dónde nos llega la comida”, dijo Álvarez, quien permanece dentro de su supervigilada vivienda, que es también sede de la Curia Episcopal. Según indicó lo acompañan varios religiosos de Matagalpa, ciudad situada a unos 130 kilómetros al norte de Managua.

Durante la homilía transmitida por las redes sociales, el prelado afirmó que tiene fuerza espiritual. “Los sacerdotes y los jóvenes que estamos retenidos en nuestra Curia Episcopal de Matagalpa, ¿qué vamos a hacer? Tenemos alegría en el corazón, fortaleza interior y paz en nuestra vida”, aseguró.

El lunes, el gobierno de Ortega cerró ocho radios y un canal de televisión de Matagalpa por supuestos asuntos técnicos. Siete de las emisoras clausuradas pertenecían a la Diócesis provincial que administra Álvarez, incluyendo Radio Católica del municipio de Sébaco, cuyo párraco Uriel Vallejos quedó sitiado por la policía dentro de la Casa Cural de la localidad norteña.

Según medios de prensa locales, Vallejos habría logrado salir de ese sitio la noche del jueves hacia “un lugar seguro”, pero esta información no ha sido confirmada por el religioso.

En la ciudad de Matagalpa, la policía acordonó desde el miércoles la zona en torno a la residencia del obispo Álvarez, quien desde la esquina de su casa desafió a los agentes armados con un crucifijo. La policía le impidió luego salir de su casa para oficiar una misa en la catedral y desde entonces mantiene bloqueados los accesos a su residencia y a la Curia.

En declaraciones el viernes a la televisión oficial, la vicepresidenta y primera dama Rosario Murillo aludió por segundo día seguido a monseñor Álvarez, cuando sin mencionarlo criticó los “pecados de lesa espiritualidad” y “el exhibicionismo del odio”.

“El odio es un crimen, y todo crimen es un delito que debe investigarse y desde las instituciones respectivas tomar las medidas, para que nunca más la violencia o el odio pretendan arrebatarnos la paz”, advirtió.

Más temprano, el diputado sandinista Wilfredo Navarro, uno de los directivos del Parlamento, acusó a monseñor Álvarez de realizar “un show mediático” frente a la Policía y de estar “nuevamente incitando a la violencia y al desorden”.

Navarro dijo que Álvarez “dirigió junto con otros curas el fallido golpe” de Estado, en alusión a las protestas sociales de 2018 que pusieron en jaque al régimen de Ortega. Agregó que entonces las iglesias fueron “cuevas de delincuentes y asesinos” y que hoy el obispo de Matagalpa está “transformando nuevamente la iglesia en cuarteles donde se guardaban las armas y donde se planeaba la violencia”.

“Sobre su cabeza se derrama la sangre de los nicaragüenses, de los policías y de los sandinistas que fueron asesinados”, adujo Navarro tras señalar que “este señor Álvarez no está por encima de la ley” y que “su sotana no le da impunidad”.

El gobierno de Nicaragua mantiene en prisión a casi 190 personas, según la oposición, en su mayoría arrestadas durante la campaña electoral de 2021, tras la cual Ortega se reeligió para un cuarto mandato consecutivo. Siete de los capturados eran precandidatos a la presidencia que pretendían disputarle el poder.

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