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Argentina: protesta por más ingresos y ayudas ante inflación

BUENOS AIRES (AP) — En vísperas de la difusión de la inflación de julio, que promete ser la tasa mensual más alta en 20 años, trabajadores precarios y desempleados pertenecientes a combativas organizaciones sociales se manifestaban el miércoles en Buenos Aires en reclamo de mejores ingresos y ayudas estatales.

Miles de manifestantes comenzaron a concentrarse en distintas avenidas de la ciudad para dirigirse en unas horas más a la Plaza de Mayo, donde se encuentra la Casa de Gobierno y amenazan con acampar hasta que los reciba el ministro de Economía, Sergio Massa. El funcionario asumió pocos días atrás en un intento del presidente Alberto Fernández de enderezar la economía y combatir la suba de los precios -particularmente la de alimentos- que está agudizando la pobreza que ya afecta a cerca de 40% de la población de unos 47 millones de habitantes.

Consultoras económicas coinciden en señalar que la inflación de julio -que el jueves dará a conocer el gobierno- sería de en torno a 7,5% en comparación con el mes anterior. Según los últimos datos oficiales, la suba de precios en el primer semestre fue de 36,2% mientras que la interanual escaló a 64%, lo que sitúa a Argentina como uno de los países con mayor inflación en el mundo.

Los integrantes de las tres columnas de la Unidad Piquetera amenazan con instalarse en Plaza de Mayo por 24 horas al menos hasta obtener una respuesta urgente del ministro de Economía por la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores, tanto del sector informal como el de la economía formal.

Gabriela De la Rosa, del Polo Obrero y quien se juntó con otros compañeros en una avenida capitalina, dijo que está sufriendo la aceleración de los precios de los últimos meses. “A pesar de que estamos en Argentina, dejé de comer carne roja (vacuna) como otras muchas personas.. No es conveniente, es mejor la de pollo, y a veces la suprema de pollo, el corte más popular, lo cambiamos por fideos”, dijo a The Associated Press.

De la Rosa, de 32 años y quien trabaja en comedores populares que alimentan a personas de muy bajos ingresos, dijo que ha dejado prácticamente de comprar ropa en este invierno austral porque los precios se han ido por las nubes y usa algunas de su madre, como abrigos.

“Tambien estoy restringiendo las salidas y me reúno con mis amigos en casas, capaz una vez al mes vamos a un boliche (bar)”, agregó. Por el trabajo que realiza en el marco de un programa de ayuda del gobierno, la mujer cobra 22.700 pesos mensuales (unos 162 dólares), la mitad del salario mínimo.

La protesta cuestiona el “ajuste” que se sigue perpetuando con el nuevo ministro de Economía por los aumentos de tarifas aprobados en el transporte público y en los servicios de gas y luz.

Uno de los reclamos de los manifestantes es que el gobierno mejore la calidad de los alimentos que suministra a los comedores debido a que contienen cada vez menos proteínas. También que asegure ingresos extras -como bonos- para desempleados y trabajadores que realizan tareas precarias en el sector informal y también para los que integran el sector formal de la economía que no llegan a fin de mes.

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