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Estados Una iniciativa mundial de historia natural crea una base de datos pionera para afrontar los retos del siglo XXI

Un grupo de museos de historia natural, organizado por el Museo Nacional Smithsonian de Historia Natural de Washington DC, el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York, ambos en Estados Unidos, y el Museo de Historia Natural de Londres (Reino Unido), ha cartografiado las colecciones totales de 73 de los mayores museos de historia natural del mundo en 28 países, según publican en la revista 'Science'.

MADRID, 23 (EUROPA PRESS)

Este es el primer paso de un ambicioso esfuerzo por inventariar los fondos mundiales que pueden ayudar a los científicos y a los responsables de la toma de decisiones a encontrar soluciones a problemas urgentes y de gran alcance como el cambio climático, la inseguridad alimentaria, la salud humana, la preparación ante pandemias y la conservación de la fauna salvaje.

Más allá de las paredes de sus galerías públicas, los museos de historia natural del mundo son los guardianes de un archivo sin precedentes de la historia de nuestro planeta y nuestro sistema solar. Estas colecciones de historia natural ofrecen una ventana única al pasado del planeta, y cada vez se utilizan más para hacer previsiones que permitan trazar nuestro futuro.

Los museos han actuado tradicionalmente como organizaciones independientes, pero este nuevo enfoque imagina una colección global compuesta por todas las colecciones de todos los museos del mundo.

Para comprender mejor este inmenso recurso sin explotar, científicos de una docena de grandes museos de historia natural crearon un marco innovador pero sencillo para evaluar rápidamente el tamaño y la composición de las colecciones de los museos de historia natural de todo el mundo.

Los organizadores de la encuesta crearon una metodología que permitiera estudiar rápidamente las colecciones de todos los museos mediante la creación de un vocabulario común de 19 tipos de colecciones que abarcan la totalidad de las colecciones biológicas, geológicas, paleontológicas y antropológicas y 16 regiones terrestres y marinas que cubren la totalidad de la Tierra.

"Queríamos encontrar una forma rápida de estimar el tamaño y la composición de la colección mundial para poder empezar a construir una estrategia colectiva de cara al futuro", afirma el autor principal Kirk Johnson, Sant Director del Museo Nacional Smithsonian de Historia Natural. Johnson codirigió el trabajo junto con Ian F. P. Owens (exdirector del Museo de Historia Natural de Londres y actual director ejecutivo del Laboratorio de Ornitología de Cornell) en colaboración con más de 150 directores de museos y científicos representantes de 73 museos de historia natural y herbarios.

La encuesta confirmó una colección agregada de más de 1.100 millones de objetos, gestionada por más de 4.500 miembros del personal científico y casi 4.000 voluntarios. Aunque la colección total es enorme, la encuesta puso de manifiesto la existencia de lagunas notables en las colecciones de los museos en ámbitos como las regiones tropicales y polares, los sistemas marinos y la diversidad artrópoda y microbiana aún por descubrir. Estas lagunas podrían proporcionar una hoja de ruta para coordinar los esfuerzos de recolección en el futuro.

El informe constituye un resumen significativo, pero es sólo el primer paso para estudiar la colección mundial y aprovechar su enorme potencial.

Las colecciones de historia natural ocupan una posición privilegiada para dar respuestas a las crisis actuales, pero debido a la falta de financiación y coordinación, la información contenida en las colecciones de los museos sigue siendo en gran medida inaccesible. Con una coordinación estratégica, una colección mundial tiene el potencial de orientar decisiones que marcarán el futuro de la humanidad y la biodiversidad.

Con la creación de este marco y esta encuesta, los organizadores del proyecto pretenden sentar las bases para que la red mundial de museos colabore en el apoyo a los futuros marcos mundiales de sostenibilidad, biodiversidad y clima utilizando los conocimientos obtenidos de las colecciones de los museos. Esto permitirá a todos los museos ser más estratégicos a la hora de planificar sus esfuerzos de colección en el futuro.

Los autores también reconocen que la concentración histórica de grandes museos en Norteamérica y Europa puede ser un obstáculo para el intercambio de conocimientos y perpetúa desequilibrios de poder arraigados en la historia colonial de la museología. En el futuro, es crucial que la colección mundial también refleje y apoye a los museos de otras partes del mundo.

"Las colecciones de historia natural son las pruebas de las que los científicos obtienen conocimientos, incluidos los que pueden aplicarse a los problemas críticos a los que se enfrenta nuestro planeta hoy en día --apunta Michael Novacek, conservador de la División de Paleontología y antiguo decano de ciencias del Museo Americano de Historia Natural--. Esto nunca ha sido más urgente que hoy, ya que la pérdida de biodiversidad mundial y el cambio climático se están acelerando".

"Esta visión global de las colecciones de ciencias naturales pone de relieve su potencial combinado para ayudarnos a actuar en respuesta a la crisis planetaria --señala Doug Gurr, Director del Museo de Historia Natural de Londres--. También demuestra un compromiso y una responsabilidad constantes para crear una colaboración y una capacidad internacionales equitativas con socios de todos los países, aprovechando los últimos avances tecnológicos para fomentar la comprensión científica y poner los datos a disposición de todos".

Según apunta, "esta vasta y progresivamente unida infraestructura de colecciones y conocimientos especializados representa un recurso crucial para la comprensión científica y la predicción del cambio global, apoyando la acción para evitar desastres".

El documento examina las aplicaciones de la investigación basada en colecciones, centrándose en estudios de casos que exploran cómo las colecciones de historia natural de los museos pueden utilizarse para estudiar la preparación ante pandemias, el cambio global, la biodiversidad, las especies invasoras, el patrimonio colonial y la museómica (estudio del ADN de especímenes de museo).

Como escriben los autores, "la seguridad y el valor a largo plazo de las colecciones de historia natural dependen del desarrollo de asociaciones mundiales y locales que demuestren no sólo su relevancia para retos científicos, sociales y de conservación concretos, sino también los beneficios que reportan a todas las personas del planeta".

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