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Ucrania mantiene la presión después de que Rusia declarase su victoria en Bájmut

A LAS AFUERAS DE BÁJMUT, Ucrania (AP) — Mientras miraba imágenes tomadas por la cámara de un dron, el comandante de batallón ucraniano Oleg Shiryaev advirtió a sus hombres en las trincheras cercanas que las fuerzas rusas avanzaban por un campo hacia una arboleda a las afueras de la ciudad de Bájmut.

El líder del 228vo batallón de la 127ma Brigada de Defensa Territorial de Járkiv ordenó a un equipo de morteros que se preparase. Se fijó un objetivo. Un destello naranja salió con estruendo del tubo de mortero, y una explosión abrió un nuevo cráter en una colina ya marcada por los proyectiles.

“Estamos avanzando”, dijo Shiryaev después de que una imagen de dron mostrara a un combatiente ruso derribado. “Peleamos por cada árbol, cada trinchera, cada búnker”.

Las fuerzas rusas declararon la victoria en la ciudad oriental el mes pasado tras la batalla más larga y sangrienta desde que comenzó la invasión de plena escala en Ucrania hace 15 meses. Pero los defensores ucranianos como Shiryaev no se retiran. En lugar de eso, mantienen la presión y siguen luchando desde posiciones en las afueras occidentales de Bájmut.

Eso da a los comandantes en Moscú otra cosa en la que pensar antes de una esperada contraofensiva ucraniana que parece estar cobrando forma.

La viceministra ucraniana de Defensa Hanna Maliar dijo que Rusia intentaba crear una impresión de calma en torno a Bájmut, cuando en realidad el fuego de artillería continuaba con una intensidad similar al apogeo de los combates por la ciudad. La lucha, dijo, estaba pasando a una nueva fase.

“La batalla por la zona de Bájmut no se ha detenido, está en marcha, sólo que toma formas diferentes”, dijo Maliar, con su habitual ropa militar, en una entrevista desde un centro militar para medios en Kiev. Las fuerzas rusas intentan ahora sin éxito expulsar a los combatientes ucranianos de las “zonas altas dominantes” con vistas a Bájmut.

“Las mantenemos con mucha firmeza”, dijo Maliar.

Desde la perspectiva del Kremlin, la zona en torno a Bájmut es sólo una parte de los más de 1.000 kilómetros (621 millas) de línea del frente que el ejército ruso debe mantener. Esa tarea podría complicarse con la retirada de los mercenarios del contratista militar privado Wagner, que ayudó a tomar la ciudad. Serán sustituidos por soldados rusos.

Las fuerzas ucranianas han hecho ataques oportunistas, tratando de conseguir pequeños avances y tomando posiciones estratégicas, en especial desde dos flancos en el noroeste y el suroeste, donde ha operado la 3ra Brigada Separada de Asalto, según las autoridades.

Rusia había imaginado la captura de Bájmut como una culminación parcial de su objetivo de tomar la región oriental del Donbás, el corazón industrial ucraniano. Ahora sus fuerzas se han visto forzadas a reagruparse, rotar combatientes y rearmarse sólo para conservar la ciudad. El propietario de Wagner anunció una retirada del lugar tras admitir que había perdido más de 20.000 hombres.

Maliar describió los nueve meses de lucha contra las fuerzas de Wagner en términos casi existenciales: “Si no hubieran sido destruidos durante la defensa de Bájmut, uno puede imaginar que todas estas decenas de miles se habrían adentrado más en territorio ucraniano”.

El destino de Bájmut, reducida a escombros en gran parte, ha quedado en un segundo plano en los últimos días debido a los ataques que sufre casi cada noche Kiev, una serie de ataques de drones cerca de Moscú que nadie se ha atribuido y las crecientes expectativas de que el gobierno ucraniano intente recuperar terreno.

Pero la lucha por la ciudad aún podría ser significativa de cara durante un tiempo. Moscú ha dado una gran importancia a su captura, presentada con triunfalismo en los medios rusos. Que escapara del control ruso supondría un bochorno político para el presidente, Vladímir Putin.

Michael Kofman, del Centro de Análisis Navales, un grupo de investigación estadounidense, señaló esta semana en un podcast que la victoria plantea nuevos desafíos para retener Bájmut.

Tras la retirada de los combatientes de Wagner, las fuerzas rusas “van a estar cada vez más enfocadas en Bájmut (...) y la encontrarán difícil de defender”, dijo Kogman a “War on the Rocks” en una entrevista publicada el martes.

“De modo que puede que no se aferren a Bájmut, y al final todo podría sido para nada para ellos”, añadió.

Un funcionario occidental que habló bajo condición de anonimato dijo que las fuerzas aerotransportadas rusas jugaban un papel importante en el reemplazo de las tropas salientes de Wagner, algo que “probablemente molestará” a los mandos de las unidades aerotransportadas, que ven la tarea como una nueva erosión de su “antigua condición de élite” en el ejército.

Las fuerzas ucranianas han arañado zonas de territorio en sus flancos, unos pocos cientos de metros (yardas) al día, para consolidar las líneas defensivas y buscar oportunidades de recuperar zonas urbanas de la ciudad, según un analista ucraniano.

“El objetivo en Bájmut no es la propia Bájmut, que se ha convertido en ruinas”, dijo por teléfono el analista militar Roman Svitan. El objetivo de los ucranianos es conservar el terreno elevado al oeste y mantener un arco defensivo fuera de la ciudad.

De forma más general, Ucrania quiere lastrar a las fuerzas rusas y tomar la iniciativa antes de la contraofensiva, dentro de lo que analistas militares describen como “operaciones de conformación” para marcar los términos del entorno de combate y poner al enemigo en una posición defensiva y reactiva.

Serhiy Cherevatyi, portavoz de las fuerzas ucranianas en el este, dijo que el objetivo estratégico en la zona de Bájmut es “frenar al enemigo y destruir tanto personal y equipamiento como sea posible” al tiempo que se evita una avanzada o maniobra de flanqueo rusa.

El analista Mathieu Boulègue cuestionó que Bájmut ofreciera lecciones o importancia para el futuro de la guerra.

La superioridad militar importa, señaló, pero también la “superioridad de información”, la capacidad de “crear subterfugio, crear ofuscación de la propia fuerza, poder moverse en las sombras”.

Boulègue, experto asesor del programa de Rusia y Eurasia del centro de estudios Chatham House en Londres, dijo que esas estrategias “podrían determinar qué bando gana una ventaja que tome al otro bando por sorpresa y cambie el curso de la guerra”.

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Keaten informó desde Kiev, Ucrania. Los periodistas de Associated Press Hanna Arhirova e Illia Novikov en Kiev, Yuras Karmanau en Tallín, Estonia, y Jill Lawless en Londres contribuyeron a este despacho.

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