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HRW dice que las fuerzas de seguridad dispararon contra los manifestantes de Kirkuk y pide que se rindan cuentas

La ONG Human Rights Watch (HRW) ha dicho que las fuerzas de seguridad iraquíes dispararon contra los manifestantes sin previo aviso durante los enfrentamientos que tuvieron lugar en Kirkuk el pasado sábado y que se saldaron con cuatro muertos y 16 heridos.

MADRID, 9 (EUROPA PRESS)

Citando a testigos, HRW ha explicado en un comunicado que "las fuerzas de seguridad abrieron fuego de manera repentina y sin previo aviso, probablemente en respuesta a que los manifestantes lanzaron piedras contra sus vehículos".

"Una y otra vez, el Gobierno iraquí ha respondido a las protestas con fuerza letal y detenciones de periodistas", ha denunciado la investigadora de Human Rights Watch sobre Irak, Sarah Sanbar.

A este respecto, Sanbar ha instado al Ejecutivo a "tomar medidas concretas que se traduzcan en la rendición de cuentas por estas acciones".

No obstante, la misma investigadora de la ONG ha recalcado que "la respuesta habitual" de las autoridades iraquíes ante los casos de violencia contra manifestantes es abrir una investigación, pero que "rara vez llegan a nada".

Este episodio de violencia se ha producido en un contexto de meses de crecientes tensiones entre las poblaciones kurda, árabe y turcomana de Kirkuk. Una investigación sobre el incidente abierta por el primer ministro Mohammed Shia al Sudani debe ser independiente e imparcial en su investigación de las denuncias de uso excesivo de la fuerza letal por parte de las fuerzas de seguridad iraquíes.

"Esta última investigación debería, en cambio, establecer una nueva y mejor norma, garantizando que se hace justicia a las víctimas y a sus familias", ha manifestado Sarah Sanbar.

La ONG pide que el Gobierno iraquí haga públicas las conclusiones preliminares de la investigación lo antes posible y que lleve a los responsables ante la justicia en juicios justos en el momento en que se encuentren pruebas de irregularidades.

El 2 de septiembre, tras los actos de violencia, el primer ministro apeló a todas las partes implicadas en los enfrentamientos para pedir que evitaran nuevos choques y que garantizaran la estabilidad en Kirkuk, e impuso un toque de queda de 48 horas. También ordenó la formación de un comité de investigación para esclarecer las circunstancias que rodearon las muertes y lesiones de los manifestantes.

El 3 de septiembre, Al Sudani se pronunció de nuevo para asegurar que las fuerzas de seguridad de Kirkuk estaban firmemente comprometidas con la salvaguarda del derecho de los habitantes de la región a una vida digna, a la libertad de expresión y a disfrutar de un entorno seguro.

POSIBLE USO DE FUERZA EXCESIVA Y LETAL

Las tensiones étnicas se han concentrado en las inmediaciones de un edificio de Kirkuk Partido Democrático del Kurdistán (PDK), el mayor partido del Gobierno Regional del Kurdistán, utilizó como sede. Esta construcción está ocupada por las fuerzas de seguridad federales iraquíes desde 2017, año en que las fuerzas federales tomaron Kirkuk en respuesta al referéndum de independencia kurdo.

Las tensiones estallaron después de que el primer ministro Al Sudani ordenara, el 1 de septiembre, que se devolviera el edificio al PDK de acuerdo con un pacto firmado entre el Gobierno Regional del Kurdistán y Al Sudani cuando este último formó su Gobierno en octubre de 2022.

El 28 de agosto, manifestantes árabes y turcomanos organizaron una sentada frente a la antigua sede del Partido Democrático del Kurdistán con el propósito de detener la entrega del edificio e impedir que el partido reanudara sus operaciones en Kirkuk.

Según el informe de HRW, los manifestantes bloquearon la carretera principal que une Kirkuk y Erbil --capital de la región del Kurdistán-- tras levantar una tienda de campaña que impedía la circulación entre Kirkuk y la región del Kurdistán iraquí.

A raíz de ese momento, las tensiones se intensificaron con la llegada de contramanifestantes kurdos, desencadenando el despliegue de fuerzas de seguridad iraquíes y el posible uso de fuerza excesiva y letal para disipar a los manifestantes.

Los cuatro fallecidos eran kurdos, y dos agentes iraquíes resultaron heridos en los enfrentamientos con los manifestantes, ha aclarado a Human Rights Watch el escritor kurdo independiente Lathif Fatih Farij.

Otro periodista desplegado en la zona, Rokan Mahmoud Jaf, ha confirmado a la ONG la presencia de más de 50 vehículos antiterroristas marcados en la zona.

UN REFERÉNDUM CONTEMPLADO EN LA CONSTITUCIÓN

Ante estos actos de violencia, el máximo tribunal iraquí paralizó la orden de Al Sudani de entregar el edificio al Partido Democrático del Kurdistán. Una sentencia que el primer ministro de la región del Kurdistán, Masrour Barzani, ha definido como una "farsa".

Kirkuk, ciudad multiétnica y multirreligiosa, es uno de los territorios en disputa entre el Gobierno Regional del Kurdistán y el Gobierno Federal. Esta gobernación alberga, además, los yacimientos petrolíferos más antiguos de Irak.

La Constitución iraquí contempla, en su artículo 140, que se resuelva el estatus de los territorios iraquíes en disputa, incluido Kirkuk, mediante referéndum. Sin embargo, no se han dado pasos concluyentes en la aplicación del mencionado artículo desde 2005.

El Gobierno iraquí aún no ha hecho justicia por la muerte de más de 600 manifestantes y las heridas causadas a otros 20.000 durante las protestas de octubre de 2019 contra la corrupción y la falta de servicios, conocidas como el movimiento Tishreen.

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