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Crisis económica, política y de alimentos acechan a Israel tras guerra contra Hamás

La caída en el turismo y en la mano de obra para la cosecha del país amenazan la reconstrucción de Israel tras el ataque de Hamás del 7 de octubre pasado

Tras 50 días de conflicto contra Hamás, Israel enfrenta un nuevo desafío: la guerra después de la guerra, es decir, las consecuencias sociales y económicas que trae consigo el ataque, mismas de las que no podrá recuperarse en al menos un año, considera Fleur Hassan-Nahoum, vicealcaldesa de Jerusalén.

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Cerca del 60% de las frutas y verduras que se consumen en todo el territorio israelí se cultivan y cosechan en el sur del país, la región más dañada por los ataques de Hamás y por la guerra de Israel contra la organización terrorista. Este conflicto ha provocado una crisis de refugiados interna, en la que cerca de 250 mil personas han sido desplazadas y que ha dejado las tierras sin trabajar, por lo que peligra la cosecha de los cultivos de este año y la siembra de los del año próximo, relata Hassan-Nahoum.

Para la vicealcaldesa de Jerusalén, el ataque perpetrado por Hamás provocó una trauma nacional, del que será difícil recuperarse.

“Nosotros, el 7 de octubre, nos levantamos en un día de festejo y en ningún momento pensábamos que íbamos a sufrir este ataque tan brutal”, comentó Fleur Hassan en un encuentro con medios de América Latina, organizado por Fuente Latina.

“Tres o cuatro días después del ataque, Jerusalén se abrió como ciudad refugio. La gente no se da cuenta que hay 250 mil israelíes que están desplazados ahora mismo, desde el sur y del norte. Ahora no tenemos turistas, pero tenemos desplazados”, explicó la funcionaria. “Lo que hemos hecho el gobierno es que se ha tomado el control de muchos hoteles. En Jerusalén tenemos como 35 mil evacuados y estamos en las principales ciudades con evacuados, junto con Eilat (frontera con Egipto) y el Mar Muerto”, añadió.

Esta crisis de refugiados ha provocado que dentro de los hoteles de Jerusalén se estén instalando escuelas provisionales, así como dar atención a familias que viven en el sur, que pasaban un tiempo de vacaciones en Jerusalén al momento del ataque y que desde el 7 de octubre no han podido regresar a sus hogares.

“Imagínense, son familias enteras. Nosotros hemos abierto todas las escuelas de Jerusalén para que cualquier evacuado pueda ser aceptado en cualquier escuela. La gente que vino [a vacacionar] a Jerusalén, vino en verano y ahora es invierno. Abrimos un centro social con 20 tiendas departamentales de ropa. Si alguien quiere y necesita de ropa de invierno, ahí la tienen y no tienen que pagar nada. También tienen todo tipo de servicios: por ejemplo, apoyo psicológico, chófer y cuidados para bebés porque en las familias, los padres se han ido a luchar al frente”.

La crisis de mano de obra que acecha a Israel

El ataque del 7 de octubre también provocó una crisis de mano de obra, debido a que los cultivos israelíes eran cosechados por personas originarias de la Franja de Gaza y de otros países, como Tailandia, cuyos migrantes “salieron corriendo” de Israel, reduciéndose en número de cerca de 50 mil a solo 10 mil.

“Lo que yo no sabía hasta hace un mes y medio es que 60% de toda la fruta y la verdura de Israel, viene del sur. El problema es que no tenemos mano de obra, ahora mismo todos los tailandeses -los pobres- se escaparon con mucho miedo. Lo que hicieron estos salvajes [de Hamás] es que decapitaron a un tailandés y enviaron las imágenes por WhatsApp a todos los tailandeses desde el teléfono de la víctima, a todos sus contactos”, explica Fleur Hassan.

“No hay mano de obra. Ahora tenemos muchos voluntarios viajando al sur, a trabajar el campo. Oficinas enteras van. Mi hija fue el otro día con los de su escuela. Todo mundo está intentando hacer lo que pueda. Nosotros estamos intentando traer a gente de fuera, cristianos evangélicos, de todo el mundo, estamos haciendo todo lo que podamos porque hay fruta que recoger y si no, se estropea todo, pero también hay que plantar la fruta del año que viene”, explicó Hassan-Naohum.

Para la vicealcaldesa de Jerusalén, es vital erradicar a Hamás para que Israel empiece a pensar en una recuperación, ya que ahora se vive una crisis considerada peor que el inicio de Covid-19.

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“Tenemos un problema logístico bastante serio: el sur está abandonado de mano de obra, de comunidad, y de la vida que hay ahí. Para que podamos volver al sur, tenemos que eliminar a Hamás porque si no, nadie vuelve y si nadie vuelve, tenemos un problema existencial ya que cada vez que nos ataquen, evacuamos una parte del país, y así van a ganar. Su misión de sacar a los judíos de Israel se va a cumplir”, añadió Hassan-Naohum.

Tenemos que desmantelar el régimen de Hamás y reconstruir el sur, en comunidades enteras. Va a tardar meses y si no, años.

Gobierno nacional sigue dormido

Una de las principales críticas al gobierno de Benjamín Netanyahu es su lenta reacción para atender los problemas derivados de la guerra, como la falta de mano de obra y la crisis de desplazados. “El gobierno (nacional, de Benjamín Netanyahu) da alguna compensación. Pero tardó como tres semanas o un mes para despertarse. Estaba todo el mundo dormido y aquí lo que tenemos en Israel, de verdad lo digo con mucho orgullo, es una sociedad civil muy fuerte. Muchas organizaciones se están ocupando de todo”, comentó la vicealcaldesa.

“El gobierno paga algo a esos hoteles [por aceptar desplazados], pero les paga muy poco. Aproximadamente son 200 shekeles, que son 65 dólares, por cada evacuado por noche. No son los mil dólares que normalmente cobran los hoteles, pero algo es algo. De eso a nada. Y no todos los hoteles quieren hacerlo porque hay algunos que anteponen su prestigio y branding, pero otros sí cobran ese dinero y al menos tienen oxígeno para sobrevivir”, añadió.

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“Todo el mundo es familia y estamos todos luchando un enemigo, que es un monstruo. Aún así, la ciudad de Eilat tiene un problema y es que el gobierno no está reaccionando y no le está pasando los fondos. Recientemente el alcalde de Eilat dijo que su ciudad se va a colapsar, si no empiezan a mandar más fondos y si no dejan de lado la burocracia. Yo creo que la guerra la están lidiando bien, pero todo lo que extra que tiene que ver con la guerra, está fatal. Salvo el ministerio de Sanidad, todo está fatal. Por ejemplo, el ministerio de Bienestar tiene que traer psicólogos, pero también son muy lentos. El ministerio de Finanzas no está soltando la plata que necesitan las ciudades”, añadió.

La guerra después de la guerra

Para Hassan, después de la guerra contra Hamás tiene que existir una investigación para saber cómo es que Israel cayó en tal situación.

“Tenemos la mejor seguridad del mundo, tenemos la frontera más tecnológica del mundo y hubo gente que advirtió del ataque, especialmente mujeres soldado quienes advirtieron y les dijeron que estaban histéricas. Eso es machismo puro. Hubo muchas equivocaciones para llegar a este punto, no una, muchas. La división interna de Israel fue algo muy negativo. Los enemigos no son tontos, ellos sabían exactamente lo que estaba pasando aquí. Creo que la división interna les ayudó”, explicó Hassan a medios.

3 preguntas con

Fleur Hassan-Naohum, vicealcaldesa de Jerusalén

Fleur Hassan-Naohum, vicealcaldesa de Jerusalén

¿Qué plan hay para la reconstrucción de Israel tras los ataques del 7 de octubre?

La zona del sur está cerrada. Es una zona militar cerrada. Tenéis que tener permiso especial del ejército para entrar. Ahora mismo no se puede reconstruir, ahora mismo lo que tenemos que salvar es toda la cosecha. Esto es lo que estamos intentando hacer: salvar la cosecha, porque no hay otra cosa que hacer, por ahora.

La amenaza de los cohetes de Gaza sigue. Cuando ya se detengan, ya podrá entrar la gente a empezar a reconstruir. Nosotros estamos hablando de un año, mínimo un año, sino que mucho más.

Ya se están recaudando fondos y hay quienes ya se están peleando por quién va a ser el jefe de la reconstrucción, porque la política sigue como si no pasara nada.

Hay un fondo que se abrió porque tenemos 40 niños huérfanos, es decir, que se quedaron sin padre ni madre porque los mataron delante de sus ojos. Algunos de ellos [de los niños] estuvieron secuestrados por Hamás y recién los liberaron, y no saben que sus padres están muertos. Lo que vamos a tener durante muchos años, en el futuro, es un trauma para estos niños y para comunidades enteras. En Jerusalén estamos muy seriamente haciendo pilotos de cómo se puede empezar la rehabilitación.

La gente está muy nerviosa, muy ansiosa. Yo también, hasta que el viernes vi entrar al primer niño. A esta gente no se le puede creer, son unos mentirosos y unos matones. No son gente de palabra y el tema es que Hamás juega con los sentimientos de nosotros.

En ese sentido, ¿hasta qué punto permitirá Israel que Hamás siga jugando con sus sentimientos?

Mire, en el tercer día de tregua, cuando cerca de las 8 de la noche empezaron a decir que no había liberación de rehenes y empezaron a jugar con ello, el ministro de Defensa dijo “i a las 12 de la noche no soltáis, empezamos la guerra de nuevo”. Y los soltaron.

A lo mejor tenemos que tener menos paciencia, pero bueno, yo no soy una experta militar. Yo no sé lo que ellos saben.

Había una muchacha de 20 años, a la que liberaron ese día, que, si no la hubieran operado inmediatamente, se habría muerto.

¿En Israel la gente vive con miedo?

Yo creo que no. Yo no siento miedo personal. Yo lo que siento es trauma nacional, una tristeza enorme. Un trauma de que hemos visto lo que nunca esperábamos que ibamos a ver. Nosotros construimos este país para que nunca pasaran las escenas terroríficas del Holocausto y eso exactamente fue lo que pasó.

No creo que haya miedo, pero sí hay traumas. Somos gente muy fuerte, muy resiliente. Hemos pasado muchas guerras. La gente camina tranquila en las calles de Jerusalén, pero, por ejemplo, mi hijo trabaja en la radio del Ejército y siempre anda de uniforme. Yo no le dejo ahora que tome un autobús, porque se convierte en un target. Mi marido va a dejarlo en la mañana, y yo voy por en la noche y cuando ninguno de los dos puede, le mando un taxi. Mi hija volvió de su base militar, traumatizada, porque un joven que estaba en su curso lo mató un cohete.

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