El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, informó el lunes 3 de marzo que aplicará aranceles a las importaciones de productos agrícolas a partir del 2 de abril, cumpliendo una de sus recientes amenazas de imponer barreras comerciales.
¿Qué dijo Trump sobre los aranceles a los productos agrícolas?
“To the Great Farmers of the United States: Get ready to start making a lot of agricultural product to be sold INSIDE of the United States. Tariffs will go on external product on April 2nd. Have fun!”, declaró el mandatario.
Texto publicado en su plataforma Truth Social, que traducido al español sería: “A los grandes agricultores de Estados Unidos: prepárense para empezar a producir muchos productos agrícolas que se venderán DENTRO de los Estados Unidos. Los aranceles se aplicarán a los productos externos el 2 de abril. ¡Diviértanse!”.
Según el medio estadounidense Bloomberg Law, Trump no proporcionó más detalles sobre qué productos se verán afectados o si habrá excepciones, por lo que aún no está claro si esta medida forma parte de su plan previamente anunciado para implementar los llamados aranceles “recíprocos” a casi todos los socios comerciales de Estados Unidos, como México, China y Canadá.
Aunque ha postergado su implementación en algunos casos, Trump ya ha impuesto aranceles del 25 % a todas las importaciones de acero y aluminio.
Además, ha expresado su intención de imponer aranceles en una amplia gama de sectores, incluyendo automóviles, productos farmacéuticos, semiconductores, madera y cobre, como parte de su esfuerzo por “proteger las industrias estadounidenses” y fomentar la manufactura nacional.
¿Cuál será el impacto en la agricultura nacional de EE. UU.?
De acuerdo con el portal internacional Live Mint, se espera que los aranceles propuestos por Trump eleven el coste de los productos agrícolas importados, lo que podría beneficiar a los agricultores estadounidenses al aumentar la demanda de cultivos y ganado producidos localmente.
Sin embargo, estos impuestos aranceralios a las importaciones agrícolas, también pueden provocar posibles tensiones comerciales con los exportadores pese a su enfoque en la producción nacional y el proteccionismo económico.
