En México podría establecerse el primer cementerio marino del país: “MARE, Santuario del Mar”, un proyecto ecológico pionero que busca ofrecer un destino final alternativo para las cenizas humanas, al tiempo que contribuye a la restauración de los ecosistemas marinos.
El sitio propuesto se ubicaría en Bahía de Mujeres, entre Cancún e Isla Mujeres, en la costa del Caribe mexicano, en Quintana Roo.
La iniciativa contempla la instalación de 997 nichos submarinos a una profundidad de hasta tres metros. Las cenizas se integrarán en “Reef Balls”, estructuras de concreto diseñadas para funcionar como arrecifes artificiales, fomentando así la biodiversidad marina.

¿Quién impulsa el cementerio marino?
El proyecto es impulsado por la empresa Capillas y Cementerios del Norte, y cuenta con el respaldo de actores clave del sector turístico local.
Francisco Fernández Millán, presidente de los Asociados Náuticos de Quintana Roo, destacó que se trataría del primer espacio de este tipo en México y que “sumaría al turismo náutico y a la conservación marina”.
“Con MARE, la entidad se posicionaría a la vanguardia en conservación ecológica y turismo sostenible”, añadió Fernández Millán en entrevista con el diario 24 Horas.
¿Qué autoridades deben aprobar el primer cementerio marino?
Actualmente, el proyecto está siendo evaluado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), a través de su Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (Dgira). De ser aprobado, operará bajo la regulación de la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente (LGEEPA) y las disposiciones relacionadas con la Evaluación de Impacto Ambiental.

En México, la disposición de cenizas en cuerpos de agua marinos está regulada por la Secretaría de Marina (Semar), mientras que en aguas dulces, como lagunas o cenotes, corresponde a la Conagua autorizar este tipo de prácticas debido al posible impacto ambiental.
Autoridades, prestadores de servicios turísticos y ambientalistas esperan que el proyecto pueda convertirse en un modelo replicable en otras zonas costeras del país, combinando el respeto a la memoria humana con la restauración ecológica.
