En la prisión Supermax ADX de Colorado —considerada la cárcel más estricta y aislante de Estados Unidos— Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera y el exmiembro de la Cosa Nostra James Sabatino sobreviven bajo condiciones de encierro extremo que, según testimonios y documentos judiciales, han deteriorado su salud mental y los mantienen en una rutina marcada por el silencio y la soledad.
De acuerdo con el sitio RíoDoce, ambos se encuentran recluidos en un área subterránea conocida como “Las Suites”, donde son los únicos ocupantes. En esta sección no pueden convivir con otros reclusos, ni hablar con los guardias salvo en emergencias, y pasan hasta 23 horas al día en celdas individuales sin relojes ni referencias de tiempo.
El contacto humano se reduce a visitas de abogados y familiares autorizados: en el caso del Chapo, solo puede ver una vez al mes a dos de sus hijas y hacer una llamada semanal de 15 minutos.

Sabatino pide que lo dejen convivir con El Chapo
Pese a las restricciones, Guzmán y Sabatino han logrado comunicarse de manera rudimentaria durante los últimos cinco años, golpeando las paredes o hablándose en voz baja a través de rendijas. La comunicación es limitada debido a que el Chapo no habla inglés y Sabatino apenas domina el español, pero su interacción se convirtió en una forma de apoyo emocional en un entorno que exreclusos describen como “destructor de la mente”.
La situación llevó a Sabatino a presentar una moción judicial para solicitar que se les permita convivir de manera recreativa, argumentando que el aislamiento extremo está afectando gravemente la salud mental de ambos. El documento, enviado a un tribunal federal, señala que Guzmán ha mostrado un deterioro notable en el último año.
Supermax es una prisión diseñada para hacer imposible cualquier escape: pasillos laberínticos, cámaras, puertas controladas electrónicamente y detectores capaces de traducir conversaciones en 50 idiomas. Está ubicada en un desierto de Colorado, lejos de cualquier población.

Defensores denuncian trato inhumano en la prisión Supermax
Defensores de derechos humanos han denunciado que las condiciones en Supermax constituyen un trato inhumano y, en el caso de Guzmán Loera y Sabatino, una forma de tortura psicológica.
Sabatino podría salir en 2034, pero Guzmán enfrenta tres cadenas perpetuas, lo que implicaría pasar el resto de su vida en ese nivel de aislamiento.

La petición del exmafioso busca lo que describe como “un acto de humanidad” para ambos reclusos, quienes, pese a sus historiales criminales, permanecen en condiciones que —según su defensa— violan derechos humanos fundamentales.
