La temporada decembrina, tradicionalmente asociada con reuniones familiares y hogares iluminados, se ha convertido también en uno de los periodos de mayor riesgo para las viviendas en México.
La instalación de luces navideñas, conexiones improvisadas, extensiones sobrecargadas o productos adquiridos sin certificación han elevado la probabilidad de cortos circuitos que, en cuestión de segundos, pueden derivar en incendios capaces de consumir el patrimonio de una familia.
Incendios en Navidad
De acuerdo con datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), entre enero y junio de 2025 las aseguradoras pagaron 12,061 millones de pesos por siniestros relacionados con incendios, lo que representa un aumento del 43% respecto al mismo periodo de 2024.
La tendencia cobra mayor gravedad al observar los últimos dos años, en los que el monto indemnizado por este concepto creció 157%, al pasar de 4,683 millones de pesos en 2023 a niveles históricos en 2025.
Si bien los alcances de las pólizas varían entre aseguradoras, la mayoría de los seguros de hogar incorpora protecciones que atienden tanto daños materiales como consecuencias operativas derivadas de un siniestro.
Durante diciembre, cuando las viviendas operan bajo mayor presión eléctrica y hay más movimiento de personas en el hogar, estas asistencias se convierten en un recurso valioso para garantizar seguridad y continuidad operativa.
“No se trata únicamente de proteger una vivienda, sino de asegurar que, ante un incendio o un incidente mayor, la familia cuente con un respaldo inmediato que le permita recuperarse, reconstruir su patrimonio y evitar pérdidas económicas irreversibles”, asegura Eikos, consultoría especializada en seguros y administración de riesgos.
