Dubái celebró la llegada de 2026 con uno de los espectáculos de Fin de Año más emblemáticos del mundo, encabezado por el Burj Khalifa, el rascacielos más alto del planeta. Como ocurre cada año, la ciudad se consolidó como un referente global en celebraciones masivas.
El evento combinó fuegos artificiales de gran escala con proyecciones LED, efectos de luz y música sincronizada sobre la fachada del Burj Khalifa, convirtiendo el edificio en el eje visual del conteo regresivo.
Un espectáculo multisensorial
El Burj Khalifa, el edificio más alto del mundo, volvió a ser el epicentro de las celebraciones con un espectáculo que se extendió por más de ocho minutos. El rascacielos se transformó en una torre de pirotecnia vertical gracias a un despliegue de fuegos artificiales, pantallas LED, láseres de última generación y efectos visuales de alta tecnología.
El show incluyó la aparición de los números “2026” a lo largo de la estructura y fue visible a kilómetros de distancia. Además, el espectáculo se complementó con las fuentes danzantes de Dubai Fountain y fue transmitido en tiempo real a millones de espectadores en todo el mundo.
El espectáculo marcó la medianoche con una secuencia final que iluminó el centro de la ciudad y dio inicio oficial al nuevo año. Desde horas antes, autoridades locales implementaron operativos especiales de seguridad, control de accesos y movilidad para gestionar la alta afluencia de visitantes nacionales e internacionales.
Según fuentes locales, el transporte público operó con horarios extendidos y se aplicaron cierres viales en puntos estratégicos para garantizar el orden durante la celebración.
Además de las áreas públicas de observación, se ofrecieron experiencias privadas en parques, hoteles y restaurantes cercanos, con vistas privilegiadas al espectáculo. Con esta celebración, Dubái reafirmó su posición como uno de los principales destinos internacionales para recibir el Año Nuevo, combinando tecnología, organización y proyección global.