Tras la euforia de las fiestas decembrinas, la llegada del 2026 trae consigo uno de los desafíos económicos más temidos por las familias mexicanas: la famosa “cuesta de enero”.
El exceso de gastos, el uso desmedido de tarjetas de crédito y el ajuste inflacionario en precios de productos y servicios suelen convertir al primer mes del año en un periodo de estrés financiero.

Sin embargo, los expertos aseguran que con una estrategia adecuada, es posible amortiguar el impacto y comenzar el ciclo con el pie derecho.
La clave para sobrevivir a este fenómeno radica en la planeación inmediata. El primer paso fundamental es realizar un “inventario de daños”.

Antes de realizar cualquier gasto nuevo, es vital revisar los estados de cuenta y sumar todas las deudas adquiridas durante diciembre. Conocer el monto exacto de lo que se debe permite trazar un plan de pagos realista y evita que los intereses moratorios crezcan como una bola de nieve.
Para sanear las finanzas en este arranque de 2026, se recomienda implementar un presupuesto de emergencia. Durante las próximas cuatro semanas, el objetivo debe ser limitar el consumo a lo estrictamente necesario.
Identificar y eliminar los “gastos hormiga” puede liberar hasta un 15% del ingreso mensual, dinero que debe destinarse a liquidar deudas.
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Otro punto crucial es el manejo de las tarjetas. Si se abusó de los “meses sin intereses”, es importante no adquirir nuevos compromisos a plazos. Para quienes aún conservan parte de su aguinaldo o fondo de ahorro, la recomendación es utilizarlo para pagar deudas con tasas de interés altas, en lugar de gastarlo en las rebajas de temporada.
“No es un ahorro si gastas dinero que no tienes en algo que no necesitas”, advierten los asesores financieros sobre las tentadoras ofertas de enero.
Finalmente, la cuesta de enero es el momento ideal para definir metas financieras a largo plazo. Establecer un fondo de ahorro para imprevistos debe ser una prioridad en la lista de propósitos.

