La ofensiva militar de Estados Unidos en Venezuela y la posterior detención de Nicolás Maduro provocaron una ola inmediata de reacciones internacionales, incluso entre líderes que históricamente han sido críticos del chavismo. Desde la ultraderecha francesa hasta la cúpula de la Unión Europea, el mensaje fue claro: condenar al régimen no justifica una intervención militar ni la imposición de un cambio de gobierno desde el exterior.
Una de las posturas que más llamó la atención fue la de Marine Le Pen, líder de la extrema derecha francesa, quien —pese a calificar al régimen de Maduro como “comunista, oligárquico y autoritario”— rechazó abiertamente la acción de Estados Unidos encabezada por el presidente Donald Trump.
“Había mil razones para condenar al régimen de Nicolás Maduro”, reconoció Le Pen. Sin embargo, subrayó que existe una línea que no debe cruzarse:
“La soberanía de los Estados nunca es negociable, independientemente de su tamaño, poder o continente. Es inviolable y sagrada”.
La dirigente advirtió que aceptar hoy una intervención de este tipo en Venezuela equivaldría a legitimar la subordinación de cualquier país mañana, lo que —dijo— representa un riesgo mortal en un contexto global ya marcado por tensiones geopolíticas y conflictos armados. Para Le Pen, el futuro venezolano debe definirse únicamente por su pueblo, sin imposiciones externas.
Desde Bruselas, la reacción fue igualmente crítica, aunque con un tono institucional. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, afirmó que la Unión Europea sigue “muy de cerca” los acontecimientos en Venezuela y reiteró su respaldo al pueblo venezolano, pero insistió en que cualquier salida debe ser pacífica, democrática y ajustada al derecho internacional.
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“Respaldamos una transición pacífica y democrática. Cualquier solución debe respetar el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas”, señaló von der Leyen, quien también destacó la coordinación con los Estados miembros para proteger a los ciudadanos europeos en territorio venezolano.
En la misma línea se pronunció Kaja Kallas, alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, quien confirmó contactos directos con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y con el embajador europeo en Caracas.Kallas recordó que la UE ha cuestionado reiteradamente la legitimidad de Maduro, pero dejó claro que ni siquiera ese señalamiento justifica el uso de la fuerza.
“Bajo todas las circunstancias, los principios del derecho internacional y la Carta de la ONU deben ser respetados. Llamamos a la contención”, afirmó.
Las reacciones evidencian un punto clave del momento actual: la crítica al chavismo no implica respaldo automático a una intervención militar liderada por Estados Unidos. Incluso sectores ideológicamente opuestos al gobierno venezolano han marcado distancia frente a la estrategia de Donald Trump, alertando sobre el precedente que puede sentar para el orden internacional.
