Se acabaron las vacaciones del Año Nuevo y el golpe es inmediato. Millones de mexicanos regresaron esta semana al trabajo desmotivados, sin ganas y con la cabeza todavía fuera de la oficina. El cambio de ritmo no es suave: es brusco, pesado y cuesta más de lo que muchos esperaban.
La cruda postvacacional existe y este año viene más pesada que nunca y una prueba de ello es cuatro de cada diez personas necesitan –al menos– una semana más para recuperar el ritmo, el enfoque y la productividad en este 2026, revelo un estudio de la Universidad Internacional de Broward (BIU University).
En esos primeros días, el cerebro sigue en “modo descanso”, pero no se trata de flojera. Es un proceso de readaptación física y mental que muchas empresas subestiman. Es simple, el cuerpo vuelve a la oficina, pero la mente tarda más en sincronizarse con correos, juntas, metas y urgencias.
Arranque 2026 desmotiva a millones
A través de un artículo especial de inicio de año, BIU University señaló que enero siempre llega cargado de propósitos ambiciosos: aprender un idioma en tres meses, cambiar de carrera, bajar de peso, emprender ‘ahora sí’.
Pero la realidad muestra que 38% de los empleados y profesionistas vuelve al trabajo desmotivado tras el descanso de las dos últimas semanas de diciembre y los primeros días de enero.
El estudio destacó que lo más alarmante es que 37% de los trabajadores admite que necesita varios días –o tal vez una semana más– más para recuperar el ritmo laboral, enfocarse en las metas de la empresa y recuperar su productividad.
Otro error frecuente es confundir motivación con presión: 20% de los profesionales atribuye su regreso difícil al trabajo a la presión por rendir desde el primer día y otro 20% a no haber desconectado realmente en vacaciones
Desmotivación laboral no es igual a flojera
El investigador de BIU, Diego Apolo, explicó que la situación descrita no es flojera, es neuropsicología pura. “La motivación no se reinicia como un calendario. El cerebro, después de un período de descanso, necesita reconectar propósito, energía y sentido”.
Cuando eso no ocurre, apuntó el especialista, aparecen la frustración y el abandono temprano de metas. Destacó que 35% de los fracasos motivacionales de los empleados se explican por metas poco realistas; mientras que quienes trabajan con objetivos pequeños y concretos logran avanzar hasta 22% más.
“El problema no es querer cambiar, sino cómo lo intentamos. Datos del centro de investigación independiente Pew Research Center muestran que apenas 8% de las personas cumple de forma consistente sus propósitos anuales.
Indicó que la razón de tal problema es que muchas metas se apoyan en fuerza de voluntad momentánea, un recurso limitado a nivel cerebral. “La motivación sostenible no nace del entusiasmo inicial, sino de la estructura”.
¿Cómo recuperar las ganas de trabajar?
Diego Apolo explicó que las investigaciones publicadas por los especialistas del Center for Self-Determination Theory señalan que la motivación real se sostiene cuando se activan tres necesidades básicas:
- Autonomía: sentir control.
- Competencia: sentirse capaz.
- Relación: sentirse conectado.
“En enero –el cerebro y las emociones de los empleados– se llena de exigencias externas y comparaciones y –en ese momento– estas tres dimensiones suelen romperse.
Para recuperar la motivación y la productividad, lo antes posible, al arranque de 2026, BIU University te recomienda:
- Abandona las promesas basadas en la emoción por el nuevo comienzo de año y trabaja con micro acciones.
- Inicia una tarea por solo 10 o 15 minutos, esto reduce la resistencia mental y activa el impulso de continuidad.
- Divide tus actividades laborales en objetivos, logros diarios y avances pequeños; no son “trucos de productividad”, sino formas de dialogar con el cerebro y su sistema de recompensa.
“La dopamina no aparece cuando sueñas con la meta, sino cuando avanzas un poco”, puntualizó Diego Apolo. Estructurar el tiempo, combinar trabajo con estímulos placenteros y recuperar rutinas sociales después del descanso ayuda a reconstruir la motivación desde lo emocional, no desde la culpa.
