La presidenta Claudia Sheinbaum encabezó la develación de seis esculturas de mujeres indígenas en el Paseo de la Reforma, en la Ciudad de México, con un giro literal y simbólico: a diferencia de la mayoría de los monumentos de la avenida, estas figuras no están orientadas hacia los carriles vehiculares, sino hacia el Bosque y el Castillo de Chapultepec, así como hacia la banqueta, para que sean vistas de frente por las y los peatones.
De acuerdo con las autoridades federales, la colocación de las piezas obedece a un doble objetivo. Por un lado, permitir que quienes caminan por la zona tengan un encuentro directo con las llamadas “ancestras” y puedan ver sus rostros sin que el monumento esté pensado principalmente para el automóvil. Por otro, trazar simbólicamente una línea visual con el cerro y el Castillo de Chapultepec, considerado desde tiempos prehispánicos como un territorio sagrado para diversos pueblos originarios y un lugar clave en la historia nacional.

¿Por qué miran hacia Chapultepec y no hacia los autos?
Las seis esculturas forman parte del segundo tramo del Paseo de las Heroínas y fueron instaladas a la altura del Bosque de Chapultepec, frente al Museo de Arte Moderno, casi en la esquina con la calle Gandhi. Con ello, el corredor de monumentos femeninos avanza hacia la Puerta de los Leones y refuerza el vínculo entre Reforma y los espacios culturales que rodean al bosque.
A diferencia de otros conjuntos escultóricos de la avenida, donde las figuras suelen mirar hacia la vialidad principal, estas heroínas indígenas fueron giradas deliberadamente hacia el lado peatonal y hacia Chapultepec.

Para quienes caminan por Reforma, el cambio será visible en un gesto concreto: al alzar la vista, las heroínas ya no estarán dando la espalda a la ciudad ni posando para los autos, sino mirando de frente a quienes pasan y hacia el cerro que durante siglos ha sido referencia espiritual e histórica de la capital.
La intención, de acuerdo con los responsables del proyecto, es que la escena principal deje de estar centrada en el tráfico y se desplace al peatón y a un territorio asociado con la memoria de los pueblos originarios.

Las seis mujeres indígenas que llegan a Reforma
Las nuevas estatuas representan a la Reina Roja (figura de la élite maya de Palenque), Isabel Moctezuma, la Señora 6 Mono, Xiuhtzatzin, Eréndira Iquikunari y Malintzin (La Malinche), mujeres indígenas de distintas épocas y culturas que tuvieron un papel relevante en la historia de México.
Su incorporación al Paseo de las Heroínas se suma al esfuerzo por corregir la ausencia histórica de figuras femeninas en Reforma y, al mismo tiempo, “descolonizar” la mirada: ahora, al levantar la vista, las esculturas ya no posan para los autos.
Las esculturas de bronce fueron creadas por un colectivo de artesanas en el que reinterpretan a estas mujeres del pasado y se miran fuertes, altivas, delicadas y serenas
