El peso mexicano comenzó la jornada cotizando alrededor de 17.97 unidades por dólar, nivel que vuelve a colocar en el radar del mercado el umbral psicológico de los 18.00. Desde la apertura se observa una demanda moderada por la divisa estadounidense, en un entorno de cautela previo a la publicación de indicadores clave en Estados Unidos.
Según menciona Felipe Mendoza, CEO IMB Capital Quants, aunque el calendario económico local luce ligero, la atención de los inversionistas se concentra en los datos de JOLTS y ADP en Estados Unidos, referencias relevantes para evaluar la fortaleza del mercado laboral y, en consecuencia, la trayectoria de las tasas de interés de la Reserva Federal. Estos factores suelen incidir directamente en la volatilidad del tipo de cambio. En paralelo, el mercado ya comienza a posicionarse de cara al dato de inflación en México, que se conocerá el jueves.
Consumo interno débil limita el soporte fundamental del peso
En el ámbito doméstico, la lectura más reciente de confianza del consumidor mostró una ligera mejora en diciembre; sin embargo, el balance anual de 2025 cerró con una caída de -2.4 puntos, lo que refuerza la percepción de un consumo menos dinámico. Este desempeño resta argumentos a un fortalecimiento sostenido del peso por factores fundamentales en el corto plazo.
La debilidad en la demanda interna se suma a un entorno externo más complejo, donde los flujos hacia activos defensivos tienden a intensificarse ante cualquier señal de incertidumbre macroeconómica o política.
Riesgo geopolítico eleva la prima y presiona al tipo de cambio
El frente político–geopolítico continúa siendo un elemento relevante para el mercado cambiario. La situación en Venezuela ha elevado el tono diplomático, luego de que México expresara en la ONU su preocupación por el despliegue de fuerzas estadounidenses en el Caribe, advirtiendo sobre riesgos para la estabilidad regional.
El gobierno mexicano ha insistido en que una eventual intervención no sería útil y ha subrayado la necesidad de una relación basada en cooperación sin subordinación. No obstante, el episodio ha reavivado el debate internacional sobre el alcance de la agenda de seguridad de Estados Unidos en la región. Analistas y medios internacionales advierten que México podría enfrentar presiones adicionales al condenar públicamente una intervención, mientras refuerza su cooperación en seguridad para evitar tensiones bilaterales.
Desde la óptica del mercado, este entorno incrementa la prima de riesgo, y cualquier mención a acciones contra cárteles o fricciones diplomáticas suele traducirse en compras tácticas de dólares, con pruebas recurrentes del nivel de 18.00 pesos.
Comercio y T-MEC: un foco adicional de incertidumbre
Otro punto sensible para los inversionistas es el frente comercial. Reportes recientes que citan análisis de Fitch Ratings sugieren que el T-MEC podría entrar en una etapa de mayor presión, donde factores no estrictamente comerciales —como la seguridad— compliquen la agenda bilateral.
Aunque el gobierno busque anclar el discurso en avances en materia de seguridad, el mercado tiende a reaccionar con mayor fuerza a la probabilidad de episodios de ruido político que a la retórica oficial, manteniendo elevada la incertidumbre en el corto plazo.
Escenario para el USD/MXN: rango acotado con sesgo alcista
El escenario base para la sesión contempla volatilidad moderada, con un sesgo alcista para el USD/MXN si los datos de JOLTS y ADP sorprenden al alza o si la inflación mexicana del jueves mantiene un tono defensivo entre los inversionistas. En contraste, señales de enfriamiento en el empleo estadounidense y una disminución del ruido político podrían permitir al peso regresar hacia la zona de 17.90–17.95.
No obstante, mientras el riesgo geopolítico permanezca latente, el rango más probable se ubica entre 17.95 y 18.05, con el nivel de 18.00 pesos por dólar como punto clave donde se concentran coberturas y órdenes de protección.
