La construcción del nuevo Cablebús en la alcaldía Milpa Alta, al sur de la Ciudad de México, ha generado inconformidad entre diversos sectores de la población local, quienes aseguran que el proyecto avanza sin haber sido consultados.
La molestia se hizo visible este miércoles, cuando un grupo de habitantes se manifestó durante un acto público encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum en Paseo de la Reforma.
El Cablebús y la división del territorio comunal
Con pancartas y consignas, los vecinos expresaron su rechazo a la obra, al considerar que provoca fracturas sociales y pone en riesgo la identidad comunitaria. Entre los mensajes más recurrentes se escuchó que el sistema de transporte “divide al pueblo” y altera prácticas y formas de vida arraigadas desde hace generaciones.
Habitantes de comunidades como San Antonio Tecómitl y San Pedro Atocpan denunciaron la ausencia de una consulta previa, libre e informada. “El Cablebús es un proyecto que no nos han informado de qué trata, de donde esta saliendo el discurso, y Milpa Alta es una comunidad agraria”, señalaron.
Otro de los puntos de mayor preocupación es la posible fragmentación del territorio comunal. Los manifestantes advirtieron que la instalación de torres y estaciones podría atravesar tierras agrícolas y áreas de uso común, lo que profundizaría conflictos por la tenencia de la tierra.
Ante este escenario, los inconformes exigieron un diálogo directo con autoridades federales y capitalinas, así como la realización y publicación de estudios de impacto ambiental y sociocultural. Aclararon que no se oponen al desarrollo, pero sí a proyectos que, afirman, no responden a las necesidades prioritarias de la población, como el acceso al agua, la seguridad y los servicios básicos.
La protesta transcurrió de forma pacífica, aunque bajo un amplio operativo de seguridad. Hasta ahora, no se ha emitido una postura oficial por parte de los gobiernos involucrados.
