Vas a pagar una multa. Renovar una licencia. Hacer un trámite que ya tenías presupuestado. O ponerte al corriente con un crédito. Llegas a la ventanilla, revisas el monto y algo no cuadra: es más caro. No pediste nada extra. No cambió el servicio. Pero el cobro ya subió.
No es un error del sistema ni un abuso aislado. Es el efecto directo del nuevo valor de la Unidad de Medida y Actualización (UMA), que aumenta 3.69% a partir del 1 de febrero de 2026.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) informó que, con este ajuste, el costo de la UMA pasa de 113.14 a 117.31 pesos diarios; lo que –a su vez– se traduce en tres mil 566.22 pesos mensuales y 42 mil 794.64 pesos al año.
¿Por qué es importante el aumento de la UMA?
Puede sonar técnico, pero el impacto es muy real y cotidiano. La UMA es la base con la que se calculan multas, pagos, derechos, impuestos, créditos, recargos y cientos de trámites oficiales en todo el país.
De tal suerte que, cuando sube el precio de la UMA al inicio de año, sube automáticamente casi todos los trámites, pagos, multas del SAT y casi todas las operaciones que depende del gobierno o son parte de las obligaciones legales.
En otras palabras: no solo suben las grandes cifras, también sube lo que pagas por una infracción de tránsito, por un trámite vehicular, por una gestión administrativa, por un adeudo, por una regularización o por un servicio que necesitas sí o sí.
Lo más delicado es el momento. Este aumento al valor de la Unidad de Medida y Actualización llega cuando millones de familias ya vienen ajustadas, con deudas arrastradas, tarjetas al límite y un ingreso que no crece al mismo ritmo que los precios.
