Das una tarjeta adicional “por cualquier cosa”. Para emergencias. Para facilitarle la vida a alguien cercano. Y un día revisas el estado de cuenta y ahí están: cargos que no reconoces, compras que no planeaste y un saldo que ya no cuadra con tu presupuesto. No es que alguien haya hecho algo malo. Es que cuando compartes tu tarjeta, también compartes tus problemas.
El director de Educación Financiera Banamex, Juan Luis Ordaz, lo explica claro: una tarjeta de crédito adicional no es un crédito nuevo, es una extensión directa de tu propia línea. Todo lo que se gaste ahí es tu responsabilidad, no genera historial independiente y cualquier desorden termina impactando solo a una persona: al titular.
El problema es que esta herramienta, que puede ser muy útil para apoyar a la familia en gastos médicos, imprevistos o compras importantes, también se vuelve una fuga silenciosa de dinero si no se maneja con reglas claras.
Por eso, antes de entregar una tarjeta adicional, conviene entender algo básico: no estás prestando un plástico, estás prestando tu nombre, tu crédito y tu tranquilidad financiera.
¿Qué es una tarjeta de crédito adicional?
El especialista de Banamex explicó que una tarjeta de crédito adicional es un plástico bancario extra vinculado a la misma línea de crédito del titular principal. Puede otorgarse a un cónyuge o hijos mayores de edad.
Además, aunque tiene su propio número y puede usarse para compras, el titular principal del carné de crédito es responsable de todos los pagos y el manejo de la cuenta.
“Este tipo de tarjeta no genera historial crediticio independiente para el adicional; todo lo que se registre con ella afectará únicamente el historial del titular principal. Además, la tarjeta adicional comparte beneficios como promociones, descuentos y programas de recompensas con la tarjeta principal”.
El lado positivo es que este tipo de plásticos te permite estar presente económicamente para tus seres queridos incluso cuando no puedes acompañarlos físicamente. “Les brinda acceso a recursos para gastos imprevistos como consultas médicas, medicamentos, reparaciones o compras importantes sin tener que enviarte efectivo”, dijo Juan Luis Ordaz.
6 consejos antes de dar una tarjeta adicional
- Elige a la persona adecuada: aunque puedes dar una tarjeta adicional a cualquier mayor de edad, considera cuidadosamente a quién se la otorgas, ya que tú respondes por sus gastos.
- Monitorea todas las compras: llevar un control detallado de las transacciones de tu tarjeta y las adicionales es clave para evitar sorpresas y mantener tus finanzas bajo control.
- Asigna límites de crédito: ajusta el límite para cada usuario adicional según sus necesidades, evitando que tenga acceso ilimitado a toda tu línea de crédito.
- Activa alertas y notificaciones: las notificaciones por compras ayudan a saber en tiempo real lo que se está gastando y detectar uso no autorizado o excesivo.
- Cancela la tarjeta cuando ya no sea útil: si la persona deja de necesitarla o cambia tu situación, cancelar la tarjeta adicional puede evitar gastos innecesarios o mal uso.
- Mantente al día con los pagos: el buen uso del crédito, con pagos puntuales, protege tu salud financiera y evita intereses elevados.
