La cortina de la tienda de la esquina ya no volvió a subir. Donde comprabas pan, refrescos o tortillas ahora hay un letrero de “se renta”. Compras menos, pagas más y el dinero muere antes de la quincena. No es mala racha. Es algo peor: es estanflación. Estancamiento con inflación. La peor combinación posible para cualquier familia.
La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec) lo puso en blanco y negro: el aumento del IEPS y una inflación que no cede ya se comieron completo el alza al salario mínimo, de 13% para 2026 y un pago diario de 315.04 pesos.
En la práctica, ese “aumento” salarial ya no existe. Se evaporó en bebidas más caras, cigarros más caros, tortillas más caras, pan más caro, lácteos más caros, limpieza más cara. Todo sube. Menos el alcance del dinero.
“El extraordinario aumento del IEPS ocasionó un alza significativa de precios que golpeó directamente a productos como bebidas saborizadas (refrescos), que subieron entre uno y ocho pesos; cigarros subieron entre 15 y 22 pesos, detonando una cascada de incrementos de precios en otros segmentos del mercado esencial”, alertó.
Cortinas cerradas y menos patrones
El golpe no es teórico. Es real y se mide en cortinas cerradas. La Anpec señaló que, de acuerdo con datos del IMSS, más de 41 mil patrones han salido del mercado en solo dos años.
Refirió que solo en 2025 cerraron más de 24 mil negocios formales. Tiendas, fondas, papelerías, misceláneas, pequeños comercios que ya no aguantaron el combo mortal: menos ventas, más costos, más impuestos y más extorsión.
Y como si no fuera suficiente, los costos de operar también se dispararon. El gas subió 19% en 2025 y podría duplicarse en 2026. La gasolina y el diésel arrancaron el año con aumentos de 25 y 32 centavos por litro. Cada peso extra en transporte, luz o abasto termina directo en el precio final. No hay magia. Alguien lo paga. Siempre es el consumidor.
Inseguridad, sismos y remesas
A todo lo anterior, apuntó la Anpec, súmale lo que no sale en los discursos: extorsión, cobro de piso e inseguridad. Un impuesto criminal que encarece todo y asfixia al pequeño negocio antes de que pueda respirar.
Súmale también el clima, los sismos, los desastres que rompen cadenas de suministro. Y encima, menos remesas: cayeron cerca de 6% en 2025, golpeando a millones de hogares que viven de ese dinero.
El resultado es brutalmente simple: “hay menos dinero circulando en los hogares, márgenes de utilidad reducidos en los pequeños comercios y una pérdida constante de negocios y empleos.
“El 2026 arrancó con cuesta arriba y se perfila como un año complejo, marcado además por la incertidumbre en la renegociación del TMEC”. La economía no avanza. Pero los precios sí, concluyó la Anpec.
