Apenas un día después de hablar “en buenos términos” con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, sobre la cooperación para mejorar la seguridad y frenar el tráfico de drogas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este martes de que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (conocido en EE. UU como USMCA y en México como T-MEC) “no es relevante” para la economía estadounidense.
Estas sorpresivas declaraciones realizadas en un recorrido por una fábrica, reavivaron el debate sobre el futuro del comercio en Norteamérica, especialmente en el sector automotriz.
Durante una visita a una planta de Ford en Michigan, Trump afirmó que las inversiones automotrices deben regresar al territorio estadounidense y que “no necesitamos autos hechos en México o Canadá”.
Estas palabras contrastan con el fuerte nivel de integración industrial que actualmente existe entre los tres países y se dan en medio del proceso de renegociación del acuerdo comercial.
Generación de empleos
El USMCA o T-MEC, que entró en vigor en julio de 2020, remplazó al antiguo TLCAN con nuevas reglas para modernizar el comercio en América del Norte, entre sus objetivos están fortalecer la producción regional y fomentar empleos mejor pagados, especialmente en la industria automotriz.
Bajo este acuerdo, al menos el 75 % del contenido de un vehículo debe provenir de Norteamérica para ser considerado elegible a beneficios arancelarios, y una proporción significativa de ese contenido debe estar producido por trabajadores con salarios mínimos específicos, lo que busca mejorar las condiciones laborales, explica la organización México, cómo vamos.
La industria automotriz representa uno de los sectores más importantes del comercio regional, ya que alcanza 22% del total de intercambio entre los tres países.
Solo en 2024, la producción conjunta superó los 16 millones de vehículos, con México como uno de los principales fabricantes, pero las nuevas declaraciones del presidente Trump retoman la presión para hacer que los vehículos sean totalmente hechos en su país.
Dependencia mutua
A pesar de la insistencia del mandatario estadounidense por excluir a México de la producción automotriz, reportes oficiales muestran que el país es un socio fundamental para las cadenas de valor de los autos.
Se calcula que alrededor del 37% de las importaciones automotrices de EE. UU. fueron de México y Canadá en 2024, con México aportando gran parte de las autopartes.
Además, si Estados Unidos intentara reemplazar las importaciones de autos y partes que actualmente recibe de México y Canadá, tendría que construir 16 a 18 nuevas plantas y gastar más de 50 mil millones de dólares, según estimaciones de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), a partir de reportes de Mexico Business.
Tensiones comerciales
Las declaraciones de Trump de este martes ocurren en medio de un proceso de revisión del T-MEC programado para 2026, donde los tres países evaluarán ajustes potenciales al acuerdo.
Las industrias automotriz y manufacturera han expresado su preocupación por posibles barreras que encarecerían la producción y afectarían empleos binacionales.
Mientras que empresas del sector, incluidas Ford, General Motors y Toyota, reconocen que el USMCA o T-MEC permite cadenas de suministro más eficientes y competitivas, generando ahorros significativos y volúmenes de producción que son difíciles de replicar sin el comercio regional.
