La llegada del invierno no solo baja la temperatura. Para una parte de la población, también oscurece el estado de ánimo. Especialistas del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) advierten que la reducción de la luz solar durante esta temporada puede desencadenar el trastorno afectivo estacional (TAE), una forma de depresión que aparece de manera cíclica cuando los días son más cortos.
Este trastorno se caracteriza por episodios depresivos que surgen en otoño e invierno y desaparecen en primavera y verano. Para que se considere TAE, los síntomas deben repetirse al menos dos inviernos seguidos y remitir totalmente en la temporada de calor, de acuerdo con los investigadores consultados.
Los estudios del Cinvestav señalan que la prevalencia de este padecimiento puede ir de 1 a 10% de la población, dependiendo principalmente de la latitud. También apuntan que las mujeres lo presentan con mucha mayor frecuencia que los hombres —hasta en una proporción de cuatro a uno— y que es más común en adultos jóvenes.

¿Qué es el trastorno afectivo estacional?
El TAE es reconocido como un tipo de depresión vinculada a los cambios de estación. La mayoría de los casos sigue un patrón invernal: los síntomas inician cuando disminuyen las horas de luz y se intensifican en los meses más fríos, para luego desaparecer cuando regresan los días largos.
Entre los síntomas se encuentran tristeza persistente, irritabilidad, sensación de apatía, falta de energía y cansancio extremo. Muchas personas reportan además dificultad para concentrarse, dormir más de lo habitual, aislamiento social y una marcada necesidad de consumir alimentos ricos en carbohidratos, lo que puede llevar a aumento de peso.
¿Cómo afecta la falta de luz al reloj biológico?
Los especialistas explican que la luz es la señal ambiental más importante para sincronizar el reloj circadiano, el sistema interno que organiza funciones básicas del organismo a lo largo del día. Esta información luminosa es captada por células de la retina que se comunican con el núcleo supraquiasmático, una región del cerebro que coordina procesos como el ciclo sueño-vigilia, la secreción hormonal, la temperatura corporal y el apetito.
Cuando los días se acortan y la exposición a la luz natural disminuye, ese reloj interno puede desajustarse.

Recomiendan los especialistas para este invierno
Aunque en países nórdicos y otras regiones con inviernos muy largos se utilizan con frecuencia terapias de luz artificial para tratar la depresión estacional, en México los especialistas subrayan que la primera línea de acción es aprovechar la luz natural disponible y fortalecer los hábitos de autocuidado.
Entre las estrategias sugeridas se encuentran exponerse a la luz del sol siempre que sea posible, por ejemplo realizando caminatas o actividades al aire libre durante la mañana; mantener horarios regulares de sueño y vigilia; realizar actividad física de forma constante; y cuidar la alimentación con una dieta equilibrada.
También recomiendan favorecer la vida social, mantener contacto con redes de apoyo, evitar el consumo de alcohol u otras sustancias para “levantar” el ánimo —ya que pueden empeorarlo— y prestar atención a cambios en el comportamiento de familiares y amigos.
