Un trabajador de la automotriz Ford se convirtió en el centro de una controversia política y mediática luego de insultar al presidente Donald Trump durante un acto público.
El episodio ocurrió cuando Trump se encontraba en un evento vinculado a la industria automotriz. Tras ser suspendido de su empleo, el obrero abrió —con apoyo de terceros— una campaña de recaudación que ya superó los 300 mil dólares, lo que reavivó el debate sobre libertad de expresión y las represalias laborales en Estados Unidos.
La escena del insulto y el gesto de Trump
Desde la distancia, TJ Sabula, trabajador de línea de 40 año, gritó al mandatario “protector de pedófilos”, en referencia al manejo del caso Epstein. De acuerdo con los testimonios, Trump respondió levantando el dedo medio y aparentemente diciendo una grosería al empleado.
El equipo del presidente defendió la reacción. Steven Cheung, portavoz de Trump, declaró a The Washington Post que “un lunático estaba gritando salvajemente insultos en un completo ataque de rabia, y el Presidente dio una respuesta apropiada e inequívoca”. Sabula confirmó al mismo medio que fue él quien gritó el insulto y aseguró que Trump pudo escucharlo “muy, muy claramente”.
El despido y la recaudación
Tras el incidente, Ford suspendió a Sabula mientras se lleva a cabo una investigación interna. El trabajador afirmó a The Washington Post que no siente remordimiento alguno y que considera haber sido “objetivo de represalias políticas” por “avergonzar a Trump frente a sus amigos”.
Poco después, simpatizantes lanzaron una campaña en GoFundMe para apoyarlo económicamente. La recaudación alcanzó los 366 mil dólares y fue transferida al control directo de Sabula, según las actualizaciones de la página, que lo califican como “un patriota”.
Aunque se identifica como políticamente independiente y asegura no haber votado por Trump, Sabula sostuvo que “cuando el destino te mira, más te vale aprovechar la oportunidad”, frase con la que justificó su acción.
