Una revisión científica internacional puso bajo análisis más de 300 reportes de casos de cáncer diagnosticados o con progresión posterior a la vacunación contra el covid-19, principalmente con biológicos de Pfizer-BioNTech y Moderna, lo que ha reavivado el debate en torno a la vigilancia a largo plazo de las vacunas de ARNm.
El estudio, publicado en la revista Oncotarget, recopiló informes clínicos y series de casos documentados entre 2020 y 2025 en distintos países, en los que se describe la aparición, recaída o avance acelerado de distintos tipos de cáncer tras la vacunación o después de la infección por SARS-CoV-2.
Qué analizó la revisión científica
De acuerdo con los autores, la investigación revisó 69 artículos científicos, de los cuales 66 incluyeron datos clínicos que suman 333 pacientes. Los casos abarcan distintos tipos de cáncer, entre ellos linfomas, leucemias y tumores sólidos como mama, pulmón, melanoma y glioblastoma.
En los reportes analizados, la mayoría de los casos ocurrió tras la aplicación de vacunas de ARNm, principalmente Pfizer y Moderna, lo que los investigadores atribuyen, en parte, a que fueron las vacunas más utilizadas a nivel mundial durante la pandemia.
Los propios autores subrayan que se trata de reportes observacionales, por lo que no permiten establecer una relación causal entre las vacunas y el desarrollo del cáncer, sino únicamente una relación temporal.
Advertencias y postura de autoridades sanitarias
El estudio reconoce limitaciones importantes, como la falta de seguimiento prolongado, la ausencia de análisis moleculares consistentes y el riesgo de sesgos en la notificación de casos. Por ello, los investigadores llaman a realizar estudios epidemiológicos más amplios y controlados.
Por su parte, organismos de salud y centros oncológicos de referencia internacional han reiterado que no existe evidencia científica sólida que demuestre que las vacunas contra el covid-19 causen cáncer o aumenten el riesgo de desarrollarlo. De hecho, las vacunas siguen siendo recomendadas incluso en pacientes oncológicos, debido al alto riesgo que representa una infección grave por SARS-CoV-2 en este grupo.
Hasta ahora, los sistemas de farmacovigilancia y los estudios poblacionales de gran escala no han detectado un aumento generalizado en la incidencia de cáncer asociado a la vacunación, por lo que el consenso médico mantiene que los beneficios de la vacunación superan ampliamente los riesgos conocidos.
