Saks Global, propietario de las icónicas cadenas de lujo Saks Fifth Avenue y Neiman Marcus, inició este miércoles 14 de enero un proceso de protección bajo el Capítulo 11 de la Ley de Quiebras en Estados Unidos.
La medida responde a una crisis de liquidez insostenible tras enfrentar pérdidas millonarias y el fracaso en la renegociación de su deuda, situación que pone fin a más de un siglo de estabilidad operativa sin precedentes en el comercio minorista de alta gama.
Causas del colapso financiero
La compañía, que comercializa marcas exclusivas como Chanel, Gucci y Prada, sucumbió ante una combinación de factores económicos adversos.
El cambio en los hábitos de consumo, sumado a una pesada carga financiera derivada de la fusión entre Saks y Neiman Marcus, impidió cumplir con los compromisos de pago a proveedores y acreedores.
A pesar de los intentos por modernizar su plataforma digital y optimizar sus inventarios, la empresa registró una caída drástica en las ventas durante la última temporada, lo que precipitó la decisión de acudir a los tribunales.
Plan de reestructuración y continuidad
De acuerdo con el comunicado oficial, el objetivo del proceso de bancarrota es reestructurar los pasivos y garantizar la viabilidad a largo plazo. Saks Global aseguró financiamiento por parte de sus acreedores actuales para mantener las operaciones básicas durante el juicio.
Esto permite que las tiendas físicas y los portales en línea continúen funcionando, mientras que los salarios de los empleados y los beneficios se mantienen vigentes por el momento.
Sin embargo, el plan contempla medidas drásticas para reducir costos. Analistas del sector anticipan el cierre de sucursales con bajo rendimiento y una renegociación agresiva de los contratos de alquiler en ubicaciones de alto costo.
La prioridad de la directiva radica en estabilizar la cadena de suministro, la cual sufrió interrupciones debido a la falta de pagos a los fabricantes de artículos de lujo en meses recientes.
Impacto en el mercado de lujo
La quiebra de Saks Global representa un hito negativo para el sector minorista. La vulnerabilidad de un gigante de esta magnitud evidencia que incluso el mercado de lujo no está exento de las presiones inflacionarias y la competencia del comercio electrónico especializado.
El futuro de sedes históricas en ciudades como Nueva York y Los Ángeles depende ahora del respaldo de los inversionistas y de la capacidad de la administración para presentar un plan de salida sólido en los próximos meses.
