La declaración de bancarrota bajo el Capítulo 11 por parte de Saks Global, anunciada este 14 de enero, marca el inicio de una fase de incertidumbre para el comercio de lujo en Estados Unidos.
Tras acumular deudas insostenibles y enfrentar dificultades para liquidar pagos a proveedores de firmas como Chanel y Gucci, la empresa busca ahora un respiro legal que permita su supervivencia.
Sin embargo, el proceso conlleva cambios profundos que impactarán directamente en su red de tiendas y en su plantilla laboral.
Impacto en sucursales y puntos de venta
A corto plazo, las sedes icónicas de Saks Fifth Avenue y Neiman Marcus en ciudades como Nueva York, Los Ángeles y Dallas permanecen abiertas.
El financiamiento obtenido durante este proceso garantiza que los estantes mantengan inventario y que las plataformas de comercio electrónico operen con normalidad. Pese a esta aparente calma, el plan de salida de la quiebra exige una revisión exhaustiva de los activos físicos.
Expertos del sector proyectan que la directiva ejecutará el cierre de aquellas sucursales con bajo rendimiento o con rentas excesivamente altas que comprometan el flujo de caja.
Esta estrategia de reducción de presencia física busca concentrar los recursos en los mercados más rentables, abandonando ubicaciones secundarias que no logran sostener los costos operativos del modelo de lujo tradicional.
El panorama para los empleados
La estabilidad laboral es uno de los puntos más críticos en esta transición. Por ahora, Saks Global confirmó que los salarios y beneficios vigentes de sus trabajadores se pagarán de manera puntual gracias a los fondos de emergencia autorizados por el tribunal. No obstante, la reestructuración corporativa suele venir acompañada de recortes de personal.
Los puestos administrativos y de logística enfrentan el mayor riesgo debido a la necesidad de simplificar la estructura operativa tras la reciente fusión de las marcas.
Asimismo, los cierres definitivos de tiendas implicarán el cese de contratos para cientos de empleados de piso, lo que genera una tensión considerable en los sindicatos y gremios del sector retail.
Suministros y relación con proveedores
El éxito de esta protección por quiebra depende de restablecer la confianza con los fabricantes de alta costura. Las interrupciones previas en las entregas, causadas por el impago de facturas, dejaron vacíos en el catálogo de temporada.
El futuro de Saks depende de convencer a las marcas de lujo para que mantengan su presencia en sus escaparates, mientras la administración intenta transformar un modelo de negocio que hoy lucha por adaptarse a la competencia digital.
