La entrevista que la periodista Sabina Berman realizó a Eduardo Verástegui se convirtió en un foco de controversia pública no solo por el contenido de las declaraciones del actor y activista, sino por la censura que enfrentó en plataformas y medios públicos.
El material fue retirado en varias ocasiones de YouTube y posteriormente cuestionado por las Defensorías de las Audiencias de Canal Once y Canal Catorce, lo que abrió un debate sobre los límites de la libertad de expresión.
Verástegui: fe, política e ideología
Durante la conversación en el programa Largo Aliento, Verástegui se presentó como un “hombre de misión” y rechazó identificarse con etiquetas políticas tradicionales. “Soy un misionero, un guadalupano, soy católico y soy mexicano”, afirmó, al explicar que su incursión en la política responde, según dijo, a un deber moral y espiritual.
El entrevistado lanzó duras críticas al sistema político mexicano, al que calificó como una “partidocracia” y una “opoficción”, al considerar que no existe una oposición real y que las elecciones están “pactadas desde arriba”. También arremetió contra el PAN, al que describió como una “derecha tibia”.
En temas sociales, Verástegui reiteró posturas conservadoras: se manifestó radicalmente en contra del aborto, al que calificó como “un crimen”, defendió el matrimonio exclusivamente entre un hombre y una mujer y afirmó que la libertad consiste en “hacer lo que es correcto según la verdad”.
Además, vinculó su activismo con su trabajo cinematográfico, destacando Sound of Freedom como una herramienta para combatir la trata infantil.
La polémica escaló en las redes sociales tras la decisión de los medios públicos de retirar la entrevista, argumentando violaciones a los derechos de las audiencias por promover nociones contrarias a derechos fundamentales. Frente a ello, Sabina Berman denunció actos de censura y sostuvo que “la batalla de las ideas se debe ganar debatiendo”.
