La cuesta de enero pega de lleno en los bolsillos mexicanos y este año no es la excepción. Tras los festejos decembrinos, seis de cada diez consumidores en el país reconocen que apenas les alcanza para cubrir sus gastos cotidianos, de acuerdo con un estudio de Research Land. La presión financiera ya no se limita a este mes: suele extenderse hasta febrero o incluso marzo por el uso intensivo de tarjetas, compras a meses sin intereses y pagos diferidos que deja diciembre.
A este escenario se suma el llamado Blue Monday, considerado el día más triste del año, que amplifica el malestar emocional de quienes arrancan enero con deudas, poco efectivo y muchas obligaciones. La combinación de compromisos financieros, falta de liquidez y presión psicológica puede detonar estrés financiero, con síntomas de ansiedad, desmotivación y sensación de pérdida de control sobre el dinero.
Frente a este panorama, Banco Azteca, a través de su programa de educación financiera Aprende y Crece, plantea que la mejor forma de enfrentar la cuesta de enero no es solo “apretarse el cinturón”, sino construir un plan anual que fortalezca la capacidad de tomar decisiones acertadas con el dinero.

Tres pilares para sobrevivir la cuesta de enero
La propuesta se resume en tres ejes de planificación financiera que pueden aplicarse desde ahora, incluso si enero ya viene cuesta arriba:
1. Definir tres propósitos financieros
- El primer paso es fijar metas claras de corto, mediano y largo plazo. Por ejemplo:
- A corto plazo, liquidar deudas prioritarias y comenzar a formar un fondo de emergencia
- A mediano plazo, ahorrar para un bien duradero, como un electrodoméstico o vehículo
- A largo plazo, invertir en el retiro o en instrumentos que permitan hacer crecer el ahorro
Para que estas metas no se queden en buenos deseos, la recomendación es usar la metodología SMART, que plantea objetivos específicos, medibles, alcanzables, relevantes y con tiempo definido. Así es más fácil darles seguimiento y mantener la motivación durante el año, incluso cuando la cuesta de enero aprieta.
2. Anticipar los gastos del año
Otro error frecuente es reaccionar a los gastos cuando ya llegaron: tenencias, predial, seguros, colegiaturas, vacaciones o festividades. La sugerencia es elaborar un calendario financiero que:
- Priorice los pagos fijos y obligatorios, como impuestos, seguros, préstamos y mantenimiento del hogar
- Integre los gastos personales y familiares previsibles: salud, vacaciones, celebraciones y compras importantes
- Tener este mapa de gastos anuales permite anticipar picos de desembolso, prepararse con ahorro previo y evitar recurrir a créditos de último momento que encarezcan la cuesta de enero y de los meses siguientes
3. Elaborar y respetar un presupuesto constante
El tercer pilar es construir un presupuesto realista y sostenerlo durante todo el año, no solo en enero. Para ello, se recomienda:
Registrar de forma disciplinada ingresos y egresos, diferenciando entre necesidades (alquiler, alimentos, transporte, servicios) y deseos (entretenimiento, compras impulsivas, lujos).
Asignar porcentajes claros del ingreso mensual; por ejemplo:
- 50% para gastos esenciales y pago de deudas
- 20% para ahorro e inversión
- 30% para metas y proyectos personales
Más que una regla rígida, esta distribución sirve como guía para evitar que los gastos cotidianos se coman el dinero destinado al ahorro o a metas importantes.

De la angustia al control financiero
De acuerdo con Aprende y Crece, una planeación financiera anual puede convertirse en un escudo frente a la cuesta de enero y al impacto emocional del Blue Monday. Al reducir la incertidumbre sobre los pagos, anticipar compromisos y definir objetivos alcanzables, las familias pueden transitar este periodo con mayor confianza, estabilidad económica y tranquilidad emocional.
La clave, subrayan, es no limitar la “cuesta” a enero, sino aprovechar este mes como punto de partida para cambiar hábitos de consumo, ordenar deudas y construir una estrategia que dure los doce meses del año.
