Grecia Quiroz, alcaldesa de Uruapan y viuda de Carlos Manzo, afirmó que al menos dos personas —Samuel “N”, entonces encargado de Relaciones Públicas y Logística del alcalde, y un taxista apodado “El Viejito”— conocían con precisión la agenda y los movimientos del edil previo al atentado que le costó la vida.
La conversación expone una presunta cadena de traición interna y filtración de información clave para la ejecución del crimen.
La logística del ataque y los involucrados
En entrevista con el periodista Joaquín López-Dóriga, Quiroz explicó que Samuel “N” tenía acceso privilegiado por su cargo: “tenía que saber si él ya iba en camino a alguna reunión, por dónde tenía que entrar y por dónde tenía que salir”. Sin embargo, no se comunicaba directamente con los ejecutores.
Según la alcaldesa, la información fluía a través de un intermediario: “un taxista conocido con el alias de El Viejito”, quien la enviaba a un grupo de WhatsApp donde se coordinó el ataque. El día del atentado, Samuel habría informado en tiempo real sobre un retraso de entre 30 y 35 minutos en la llegada del alcalde y enviado una fotografía de la explanada donde se concentraría el evento.
Esa información, sostuvo, llegó a un chat coordinado por José Armando, alias “El Licenciado”, señalado como autor intelectual. La alcaldesa subrayó una ausencia que considera clave: “ese día del primero de noviembre Samuel no se encuentra en el lugar de los hechos”, pese a que debía estar adelantado en la logística.
Añadió que, tras el asesinato, el colaborador “cínicamente y descaradamente sigue trabajando dentro del gobierno” hasta que fue vinculado por la fiscalía. Quiroz lamentó la traición y la vulnerabilidad de la confianza institucional.
“Samuel no pertenecía al movimiento original… uno le da la confianza a la gente y no esperas que te vayan a traicionar”. indicó. También señaló que, según su entendimiento, el implicado conocía lo que ocurriría con al menos 15 días de anticipación.
