Una intensa tormenta solar encendió las alertas de organismos científicos internacionales ante la posibilidad de afectaciones en sistemas tecnológicos a nivel global, incluidas las telecomunicaciones.
De acuerdo con el Centro de Predicción del Clima Espacial de la NOAA, el fenómeno alcanzó niveles G4 (severo), una categoría poco común que no se registraba desde octubre de 2003, y que podría generar interrupciones temporales en servicios clave como navegación satelital, radio y operaciones espaciales.
Riesgos para satélites, GPS y comunicaciones
La NOAA informó que la tormenta geomagnética es consecuencia de la llegada a la Tierra de una eyección de masa coronal liberada por el Sol el pasado 18 de enero, asociada a una llamarada solar fuerte. Este impacto ha elevado el índice geomagnético K a niveles de 8 y 9, considerados severos dentro de la escala oficial.
Según el organismo, los principales efectos esperados se concentran en operaciones satelitales, navegación GPS, aviación y comunicaciones de alta frecuencia. Las autoridades recalcan que cualquier falla asociada a este fenómeno sería, en principio, temporal y mitigable.
En un mensaje difundido en redes sociales, el Centro de Predicción del Clima Espacial señaló que se trata de “la tormenta solar más grande en más de 20 años”, aunque aclaró que los impactos directos en la vida cotidiana suelen ser limitados y temporales.
Entre los posibles efectos tecnológicos se encuentran degradación o pérdida intermitente de señal GPS durante varias horas, fallas en comunicaciones por radio de alta frecuencia y anomalías en el funcionamiento de satélites, como problemas de orientación o aumento del arrastre en órbitas bajas. También existe el riesgo de irregularidades en redes eléctricas.
Si bien las regiones más afectadas suelen ubicarse en latitudes altas, especialistas advierten que países de latitud media, como México, podrían experimentar interrupciones parciales en servicios de telecomunicaciones, especialmente aquellos que dependen de sistemas satelitales.
