Este martes, Mary Simon, gobernadora general de Canadá, sostendrá un encuentro con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. No es una reunión menor y así lo dijo en su conferencia la presidenta mexicacana: Simon no solo es la representante del Estado canadiense, también es una figura histórica para los pueblos originarios de ese país y una voz clave en temas indígenas, árticos y de derechos humanos.
Mary Simon hizo historia el 26 de julio de 2021 al asumir como la primera persona indígena en ocupar el cargo de gobernadora general de Canadá, el puesto que representa a la Corona y funge como jefa de Estado en funciones. Es la número 30 desde la Confederación canadiense, pero la primera con raíces inuit.
De Nunavik al corazón del poder canadiense
Simon nació el 20 de agosto de 1947 en Kangiqsualujjuaq, una pequeña comunidad de Nunavik, al norte de Quebec. Es hija de madre inuit y padre de origen inglés, quien trabajaba para la histórica Hudson’s Bay Company. Creció entre dos mundos y eso marcaría toda su trayectoria pública.
Antes de llegar a la política de alto nivel, Mary Simon inició su carrera en algo muy distinto: fue locutora de radio en el servicio norteño de la CBC durante los años setenta. Desde ahí empezó a visibilizar la realidad de las comunidades indígenas del Ártico canadiense, una agenda que nunca soltó.
Negociadora clave de derechos indígenas
Su nombre empezó a pesar en serio cuando se involucró en la negociación del primer gran acuerdo de reclamación territorial en Canadá, el Acuerdo James Bay y Norte de Quebec. Desde cargos directivos en organizaciones inuit como Makivik Corporation e Inuit Tapiriit Kanatami, Simon participó directamente en la defensa, implementación y protección de los derechos territoriales, culturales y políticos de los pueblos inuit.
También fue parte de las negociaciones que llevaron en 1982 a la incorporación formal de los derechos indígenas y de tratados en la Constitución canadiense, un cambio histórico que hoy sigue siendo referencia internacional.
Diplomacia y liderazgo global
Entre 1994 y 2003, Mary Simon dio otro salto histórico: se convirtió en la primera inuit en ocupar un cargo de embajadora. Fue embajadora para Asuntos Circumpolares y una de las figuras centrales en la creación del Consejo Ártico, foro internacional clave para la cooperación en la región polar. En paralelo, representó a Canadá como embajadora en Dinamarca.
Su carrera combina activismo, negociación política y diplomacia internacional. No es casualidad que gobiernos y organismos multilaterales la consideren una autoridad cuando se habla de pueblos indígenas, cambio climático, desarrollo sostenible y gobernanza del Ártico.
Un perfil simbólico para la relación con México
Que Mary Simon se reúna con Claudia Sheinbaum tiene una carga simbólica clara. Se trata del diálogo entre dos liderazgos que han puesto sobre la mesa temas como justicia social, derechos indígenas, inclusión y visión de largo plazo. Desde Canadá, Simon encarna el reconocimiento institucional a los pueblos originarios; desde México, Sheinbaum ha insistido en una agenda social con enfoque de derechos.
Además, Simon ha sido reconocida con múltiples distinciones nacionales e internacionales, entre ellas la Orden Nacional de Quebec, la Medalla del Norte del Gobernador General y, tras asumir el cargo, fue nombrada Compañera de la Orden de Canadá por la reina Isabel II.
Más allá del cargo
Lejos del protocolo, Mary Simon también es conocida por su lado humano: toca el acordeón, disfruta recolectar frutos del bosque y mantiene un fuerte vínculo familiar. Es madre, abuela y bisabuela, roles que suele mencionar como parte central de su identidad.
En resumen, Mary Simon no llega a México solo como una figura ceremonial. Llega como una de las líderes indígenas más influyentes del mundo, con décadas de experiencia política y diplomática, y como un símbolo de los cambios profundos que Canadá ha vivido en su relación con sus pueblos originarios.
