El itinerario del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, hacia el Foro Económico Mundial en Davos sufrió una interrupción inesperada. Durante el trayecto inicial hacia Europa, la aeronave presidencial detectó irregularidades técnicas que obligaron a la tripulación a abortar la ruta y regresar a la base para realizar un cambio de emergencia de avión.
La Casa Blanca ofreció precisiones sobre el suceso que mantuvo en alerta a los servicios de seguridad aérea. El avión experimentó un problema eléctrico, calificado por las fuentes oficiales como “menor”, pero suficiente para activar los protocolos de prevención y evitar cruzar el Atlántico bajo esas condiciones.
Tras el aterrizaje seguro en la Base de la Fuerza Aérea Andrews, cerca de Washington, el presidente transbordó a una aeronave de reemplazo para retomar su viaje hacia Zúrich.
Respecto a la integridad física del líder estadounidense, los reportes confirman que Donald Trump se encuentra en perfecto estado de salud. El incidente no derivó en ninguna situación médica ni contratiempos físicos para él o su equipo cercano, limitándose a un retraso logístico en su agenda.
Una vez superado el obstáculo técnico, el presidente aterrizó finalmente en Suiza. Su llegada al foro de Davos ocurre en un contexto diplomático complejo. Trump se presenta ante la élite financiera y política global no solo para discutir temas económicos, sino también rodeado de fricciones con los líderes europeos, avivadas recientemente por sus polémicas declaraciones e intenciones
sobre Groenlandia.
El Air Force One original permanecerá en revisión para determinar el origen exacto de la falla eléctrica, mientras el mandatario continúa con su programación habitual en la cumbre internacional, buscando proyectar estabilidad pese al agitado inicio de su gira.
