El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que luego de que su administración designó a los cárteles de la droga mexicanos y a la pandilla MS-13 como organizaciones terroristas extranjeras, intensificará las acciones para combatirlas.
Como parte de los mensajes por el primer aniversario de su segundo mandato, mandatario afirmó que, tras haber reducido en 97% el tráfico de drogas por vía marítima, ahora su gobierno está “empezando” a atacarlos por tierra, una fase que describió como “mucho más fácil” que las operaciones en el mar.
Apenas el pasado 7 de enero, el mandatario ya había realizado declaraciones similares, en una entrevista con la cadena Fox News, aseguró: “vamos a empezar ahora a atacar por tierra a los carteles”, argumentando que, según su perspectiva, estas organizaciones “están controlando México” y contribuyen a altos niveles de violencia y tráfico de drogas que, en su opinión, afectan a la seguridad de Estados Unidos.
“Es muy, muy triste ver lo que ha pasado en ese país”, dijo Trump.
Sin ofrecer detalles operativos, Trump presentó su estrategia en la Casa Blanca como uno de los principales logros de su administración en materia de seguridad nacional, en un contexto donde el tráfico de fentanilo y otras drogas sintéticas sigue siendo una de las mayores preocupaciones para las autoridades estadounidenses y para las comunidades migrantes que viven a ambos lados de la frontera.
No especificó si estas acciones se referían a una intensificación de la operación realizada en Venezuela para capturar al depuesto presidente Nicolás Maduro o trabajos contra los cárteles mexicanos, situación que en reiteradas ocasiones la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha rechazado.
La mandataria contestó de nuevo que México rechaza cualquier posibilidad de intervención militar extranjera, subrayando que la soberanía del país es inviolable y que las soluciones frente a los cárteles deben construirse mediante cooperación y respeto mutuo entre ambos gobiernos.
La polémica del Golfo de México
Durante la misma conferencia, Trump insistió en que Estados Unidos “tomó” el Golfo de México, al que se refirió como el “Golfo de América”.
El presidente argumentó que su país posee el “92% de la línea costera”, aunque no presentó fuentes que respalden esa afirmación.
Mapas oficiales muestran que Estados Unidos y México comparten la costa del Golfo, y el gobierno mexicano no ha reconocido ni aceptado el cambio de nombre.
En tono de broma, Trump incluso dijo que consideró llamarlo el “Golfo de Trump”, porque “suena bien”, aunque aseguró que desistió para evitar críticas de la prensa.
Sin embargo, dejó abierta la posibilidad al afirmar que “quizá no es demasiado tarde” para hacerlo.
Críticas a la ONU
En el plano internacional, Trump también puso en duda la utilidad de la ONU, al señalar que “no ha sido muy útil”, aunque reconoció que su potencial “es enorme” y que debería permitírsele continuar.
Estas declaraciones surgieron al ser cuestionado sobre la llamada “Junta de la Paz”, una iniciativa impulsada por su administración para abordar conflictos internacionales, comenzando por la Franja de Gaza.
El presidente sugirió que esta junta “podría” reemplazar a la ONU, aunque matizó que espera que el organismo internacional pueda hacer más para resolver conflictos globales.
La Casa Blanca ya anunció algunos de los integrantes de este grupo, entre ellos el secretario de Estado Marco Rubio, el enviado especial Steve Witkoff, el exprimer ministro británico Tony Blair y Jared Kushner, yerno de Trump.
La propuesta detona preocupación entre expertos internacionales y defensores de derechos humanos, quienes según reportes de la agencia Europs Press advierten que una junta controlada directamente por el presidente estadounidense podría socavar el papel de la ONU y recordar estructuras de control de corte colonial.
Las críticas se intensifican en el contexto del frágil alto el fuego en Gaza, donde desde octubre han muerto más de 460 palestinos, incluidos más de 100 niños, así como tres soldados israelíes.
