“Es inhumano, indignante, inconcebible”, fueron algunas de las reacciones al darse a conocer el nuevo drama en las redadas migratorias realizadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), tras la detención de un niño de solo cinco años en Minneapolis, con el objetivo de aprehender a su padre.
La situación es difícil de asimilar incluso para quienes llevan años siguiendo las redadas en Estados Unidos, el pequeño fue interceptado por agentes federales cuando regresaba de la escuela y luego los agentes lo usaron para presionar a su padre.
El caso de Liam Conejo Ramos, ocurrido en un suburbio de Minneapolis, se convirtió rápidamente en uno de los episodios más impactantes y emotivos de las recientes acciones del ICE, que provocó indignación, miedo y tristeza entre familias inmigrantes, en especial dentro de la comunidad hispana.

“¿Por qué detener a un niño de 5 años?”
Según autoridades escolares y el abogado de la familia consultados por la agencia AP, el martes por la tarde varios agentes federales interceptaron al menor cuando regresaba a casa con su padre, Adrián Alexander Conejo Arias, de origen ecuatoriano.
El niño fue sacado de un vehículo en movimiento en la entrada de su hogar, relató la superintendente del distrito escolar de Columbia Heights, Zena Stenvik, durante una conferencia de prensa.
De acuerdo con su testimonio, los agentes pidieron al pequeño que tocara la puerta de su casa para verificar si había más personas adentro, “usando esencialmente a un niño de cinco años como carnada”, afirmó la funcionaria.
La familia, subrayó, tiene un proceso de asilo activo y no ha recibido ninguna orden de deportación.
“¿Por qué detener a un niño de cinco años?”, cuestionó Stenvik. “No pueden decirme que este niño va a ser clasificado como un criminal violento”.

Indignación y miedo
El caso generó tanto indignación como miedo entre los migrantes hispanos, pero el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) negó que el menor fuera el objetivo de la operación.
En un comunicado, su portavoz Tricia McLaughlin aseguró que ICE buscaba arrestar al padre, a quien describió como una persona que se encuentra en el país sin estatus migratorio legal.
Según la versión oficial, el hombre intentó huir y “abandonó a su hijo”, por lo que un agente permaneció con el menor “por su seguridad”.
Sin embargo, autoridades locales aseguraron que había otro adulto en la vivienda, pero los agentes no permitieron que Liam se quedara con esa persona.
Hasta ahora, el DHS no ha aclarado si el padre solicitó que su hijo permaneciera bajo su cuidado o con algún familiar.
Padre e hijo fueron trasladados a una celda familiar en Texas, confirmó a AP Marc Prokosch, abogado de la familia.
“Cada paso de su proceso migratorio ha sido cumplir con lo que se les ha pedido”, señaló. “Esto es solo crueldad”.
Estudiantes en riesgo
El caso de Liam no es único pero sí se encamina a ser el más impactante.
De hecho, es el cuarto estudiante del distrito escolar de Columbia Heights detenido por ICE en las últimas semanas, antes que él, un joven de 17 años fue arrestado camino a la escuela, además de un niño de 10 años y otro adolescente.
El impacto de la situación es devastador, el distrito, que atiende a unos tres mil 400 estudiantes —en su mayoría hijos de familias inmigrantes—, registra una fuerte caída en la asistencia escolar.
Casi un tercio de los alumnos no acudieron a clases en un solo día, reflejo del temor que se apodera de la comunidad, reveló AP.
Ella Sullivan, maestra de Liam, lo describió como “amable y cariñoso”.
“Sus compañeros lo extrañan”, dijo con la voz entrecortada. “Y lo único que quiero es que esté seguro y de regreso aquí”.
Redadas masivas
Minnesota es desde hace varias semanas un punto clave de las redadas migratorias, autoridades federales aseguran que miles de “criminales peligrosos” han sido arrestados, aunque organizaciones defensoras de migrantes cuestionan la falta de transparencia y la veracidad de esas cifras.
Mientras tanto, el caso del pequeño Liam pone rostro y nombre al impacto humano de estas operaciones.
