El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sugirió la intervención de la Organización del Tratado del Atlántico Norte en la vigilancia de la frontera sur de su país. A través de un mensaje emitido durante su regreso del Foro Económico Mundial en Davos, el mandatario republicano planteó que el bloque militar debería involucrarse directamente en la contención de los flujos migratorios, a los cuales calificó como una “invasión”.
La propuesta central del mandatario consiste en invocar el Artículo 5 del Tratado de Washington, el cual establece el principio de defensa colectiva ante un ataque armado. Según el planteamiento de Trump, esta medida permitiría obligar a las naciones aliadas a enviar tropas a la zona fronteriza con México, con el objetivo de liberar a los agentes de la Patrulla Fronteriza para otras tareas operativas.
“Deberíamos haber puesto a prueba a la OTAN”, afirmó el presidente, cuestionando la utilidad de la alianza si no se aplica para proteger lo que él considera la seguridad nacional de Estados Unidos frente a la migración irregular.
Esta sugerencia genera un debate profundo sobre la naturaleza jurídica del tratado transatlántico. Históricamente, el Artículo 5 se ha invocado únicamente tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, y expertos en derecho internacional señalan que la migración no encaja en la definición técnica de “ataque armado” necesaria para activar la cláusula de defensa mutua.

Sin embargo, la administración estadounidense insiste en que el volumen de cruces y la actividad de los cárteles en la región fronteriza constituyen una amenaza de seguridad que justifica una respuesta de esta magnitud.
Desde México, la propuesta se percibe con cautela y escepticismo. El gobierno mexicano ha reiterado en diversas ocasiones que la seguridad fronteriza es un asunto de soberanía y cooperación bilateral, rechazando cualquier intención de militarización externa.

Por otro lado, dentro de la misma OTAN, la idea de desplegar fuerzas militares en el continente americano para labores de control migratorio carece de precedentes y de consenso entre los 32 países miembros, quienes actualmente centran sus esfuerzos en conflictos geopolíticos en Europa y el Ártico.
A pesar de la falta de un plan formal presentado ante el Consejo del Atlántico Norte, las palabras del mandatario estadounidense marcan una nueva etapa en su estrategia de presión hacia sus aliados europeos y su política de “tolerancia cero” en la frontera.
La posibilidad de ver uniformes de diversos ejércitos europeos resguardando el límite con México permanece como una propuesta retórica que, no obstante, sacude los cimientos de la diplomacia internacional y la seguridad regional.
