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¿Reloj del fin del mundo se adelanta por culpa de Trump?, ve lo que explican científicos

Especialistas informaron que el reloj del fin del mundo, el cual es una metáfora científica y política, se adelantó a 85 segundos de la medianoche

Plazo.
Plazo. Los científicos adelantaron a 85 segundos de la medianoche el reloj del fin del mundo. (Especial creada con Google AI)

La aguja invisible se movió, no fue necesaria una explosión ni una sirena, y ahora el fin del mundo se encuentra más cerca, según científicos internacionales, pero ¿qué tanto, a qué se debe y quién tendría la culpa?

Este martes, científicos advirtieron que la humanidad está más cerca que nunca de su propia destrucción: el llamado Reloj del Fin del Mundo se adelantó a 85 segundos de la medianoche, la distancia más corta jamás registrada desde que el símbolo fue creado en 1947, informó la agencia AP.

El anuncio vino del Boletín de los Científicos Atómicos, un grupo fundado por expertos que participaron en el Proyecto Manhattan y que, desde hace casi ocho décadas, intenta traducir en tiempo lo que otros expresan en cifras, tratados o discursos diplomáticos: qué tan peligroso se ha vuelto el mundo para sí mismo.

¿Qué significa “adelantar el reloj”?

El reloj al que los científicos se refieren no predice el futuro ni marca una hora real, es una metáfora científica y política.


La medianoche representa una catástrofe global —una guerra nuclear, un colapso climático irreversible o una combinación de amenazas creadas por el ser humano— y cada segundo que se acerca simboliza decisiones fallidas, tensiones acumuladas y oportunidades perdidas.

Durante el final de la Guerra Fría, cuando Estados Unidos y la Unión Soviética firmaban acuerdos de desarme, el reloj llegó a estar a 17 minutos de la medianoche.

Y aunque esa tensión de potencias pasó hace décadas, la realidad es que los científicos ya no cuentan minutos, sino segundos, reflejo de un mundo que cambia —y se desestabiliza— con mayor rapidez.

El reloj avanza

El boletín explicó que la decisión responde a una combinación peligrosa de factores:

  • La escalada de conflictos entre potencias con armas nucleares, como la guerra entre Rusia y Ucrania, las tensiones entre India y Pakistán y la incertidumbre sobre el programa nuclear de Irán.
  • El deterioro de los acuerdos internacionales de control armamentista, muchos de los cuales han colapsado o perdido efectividad en los últimos años.
  • El cambio climático, evidenciado en tormentas, olas de calor, sequías e inundaciones cada vez más extremas, mientras los compromisos globales para reducir emisiones avanzan lentamente.
  • El uso acelerado de inteligencia artificial y biotecnología sin marcos claros de control, con riesgos que van desde la desinformación masiva hasta aplicaciones militares autónomas.

Daniel Holz, presidente de la junta de ciencia y seguridad del grupo, refirió que cuando el mundo se divide en una lógica de “nosotros contra ellos”, la probabilidad de que todos pierdan aumenta.

¿Donald Trump tiene la culpa?

Aunque quizá para muchas personas sería lógico hablar de personajes que influyan para acelerar el fin del mundo, como el presidente estadounidense Donald Trump, la realidad es que el reloj no señala culpables individuales, pero sí políticas concretas.

Sin embargo, en sus evaluaciones, el Boletín advierte que decisiones tomadas por gobiernos poderosos pueden acelerar —o frenar— el camino hacia la medianoche.

En el caso de Estados Unidos, los científicos mencionan como factor de riesgo los retrocesos en políticas climáticas, la promoción de los combustibles fósiles y la resistencia a acuerdos multilaterales.

Estas posturas se asocian precisamente con la agenda del presidente Donald Trump, tanto durante su primer mandato como en su regreso al poder, según analistas consultados por AP y Reuters.

Sin embargo, los expertos subrayan que no se trata solo de Trump, ya que Rusia, China, Europa y otras potencias también influyen con sus decisiones militares, energéticas y tecnológicas.

El reloj, insisten los científicos, mide tendencias globales, no personalidades.

Reloj en pausa

Pese al tono alarmante, el mensaje final no es fatalista, los científicos matizan que el reloj se alejó de la medianoche cuando los líderes mundiales optaron por la cooperación en lugar de la confrontación, firmando tratados nucleares o compromisos ambientales ambiciosos.

Es decir, el reloj avanza cuando fallan los acuerdos, pero retrocede cuando hay voluntad política.

Hoy, a 85 segundos del final simbólico, el significado del reporte es que la medianoche no es inevitable, pero el margen de error es cada vez más pequeño.

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