El empresario mexicano Ricardo Salinas Pliego, presidente del Grupo Salinas, volvió a poner sobre la mesa la posibilidad de competir por la presidencia de México en 2030, aunque matizó que su participación dependería de las circunstancias políticas del país y de la ausencia de otras alternativas que, a su juicio, representen una verdadera opción para los ciudadanos.
Salinas Pliego planea lanzarse a la presidencia de México
En una entrevista con medios internacionales, Salinas Pliego señaló que compaginar el éxito empresarial con un proyecto político no sería algo que busque activamente, pero que considera la idea como un “reto” personal y social si, según él, no existiera otra figura que ofrezca un rumbo diferente para el país en ese momento.
El empresario ha dejado claro que no pretende afiliarse a ningún partido político tradicional, y ha expresado su interés en construir una plataforma alternativa, enfocada en valores como la libertad individual, la propiedad privada y la competitividad económica.
También ha insistido en que su posible movimiento político no tiene motivaciones estrictamente económicas, sino aspiraciones para mejorar las condiciones sociales y económicas del país.
Aunque todavía faltan varios años para el proceso electoral de 2030, Salinas Pliego ha ido escalando en el debate público como un posible candidato externo, y en algunas encuestas realizadas en 2025 figuró entre los perfiles con mayor reconocimiento entre ciertos segmentos del electorado opositor.
Para que Salinas Pliego pueda aspirar formalmente a la presidencia, necesitaría cumplir con los requisitos constitucionales, incluyendo la decisión de afiliarse o competir como candidato independiente, así como enfrentar escrutinio público y político en temas como sus obligaciones fiscales y relaciones con diversas instancias gubernamentales, un asunto que ha sido señalado en debates políticos previos.
La posible incursión de una figura empresarial como Salinas Pliego en la contienda de 2030 representa un giro en la política mexicana, donde los perfiles no tradicionales se han vuelto más presentes en el discurso electoral, aunque aún existe incertidumbre sobre si concretará una candidatura formal.
