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“Sobrevivir al infierno”: las dos mujeres que escaparon del Holocausto y hoy cuentan su historia en español

Mientras el mundo recuerda la liberación de Auschwitz, dos de las últimas sobrevivientes judías del Holocausto, Ita Bartuv y Mina Weil, reviven en español la persecución, el exilio y la memoria que se niega a desaparecer

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Testimonios del Holocausto: Ita Bartuv y Mina Weil cuentan su historia en español (Fuente Latina)

Cada 27 de enero el mundo se detiene para recordar uno de los episodios más oscuros de la humanidad: el Holocausto. La fecha marca la liberación del campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau por el Ejército Rojo en 1945, pero también sirve como un reloj en cuenta regresiva. Cada año quedan menos voces capaces de contar, en primera persona, lo que fue vivir bajo el terror nazi.

Hoy quedan menos de 200 mil sobrevivientes judíos del Holocausto en todo el planeta. Tienen en promedio 87 años. La mayoría eran niños cuando la maquinaria del odio intentó borrarlos de la historia. Y con cada uno que se va, se pierde un testimonio irremplazable.

Entre esas voces que aún resisten están Ita Bartuv y Mina Weil. Dos mujeres. Dos vidas atravesadas por la persecución, el exilio y la reconstrucción. Dos historias que, de manera casi milagrosa, hoy se cuentan en español.

Una nació en Albania con identidad falsa, hija de judíos que se hicieron pasar por musulmanes para sobrevivir. La otra creció en Italia bajo el fascismo de Benito Mussolini y vio cómo el antisemitismo se normalizaba en las aulas, en las calles y en su propia infancia.


Ambas escaparon de Europa. Ambas terminaron en América Latina. Ambas, muchos años después, acabaron viviendo en Israel. Y hoy, cuando ya superan los 80 y 90 años, saben que su mayor misión es una sola: no dejar que el mundo olvide.

Mina Weil: una infancia bajo el fascismo

Mina Weil cumplirá cien años en febrero. Cien. Un siglo completo de historia humana condensado en una mujer menuda que todavía recuerda con una claridad brutal los días de su infancia en Monforte, una pequeña y tranquila ciudad italiana.

En la escuela, los niños debían interrumpir las clases para escuchar los discursos de Benito Mussolini. Se paraban derechos, marchaban, repetían consignas. Nadie cuestionaba. Nadie se atrevía.

Mina no lo sabía entonces, pero estaba creciendo dentro de una dictadura que estaba preparando el terreno para una de las mayores tragedias del siglo XX.

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Testimonios del Holocausto: Ita Bartuv y Mina Weil cuentan su historia en español (Fuente Latina)

Los camisas negras, el grupo paramilitar fascista, eran parte del paisaje. Un día se llevaron al padre de su mejor amiga, un profesor universitario. Lo golpearon, lo humillaron, lo desaparecieron por un tiempo. Para Mina fue la primera vez que entendió que algo muy malo estaba ocurriendo.

Luego vinieron las leyes raciales. La persecución. El miedo que se instala en la casa y ya no se va.

Pero hay una imagen que Mina nunca ha podido borrar.

Un día, el régimen fascista pidió a todas las mujeres italianas que donaran sus anillos de boda de oro para apoyar el esfuerzo militar. Millones hicieron fila. Entre ellas, su madre. Entregaron el símbolo de su matrimonio, de su familia, de su vida. A cambio, recibieron un anillo de plomo.

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Testimonios del Holocausto: Ita Bartuv y Mina Weil cuentan su historia en español (Fuente Latina)

Años después, cuando Mussolini fue arrestado al final de la guerra, se supo que llevaba maletas llenas de anillos de oro. Los mismos que había quitado a su pueblo.

Mina lo dice sin levantar la voz, pero con una rabia que todavía quema.

Su familia entendió que no había futuro en esa Europa que los estaba empujando al abismo. Y huyeron.

El exilio hacia el sur

Argentina se convirtió en el refugio. Como para tantos otros judíos europeos, América Latina fue una puerta de salida cuando el continente se cerraba con sangre y alambradas.

Mina llegó siendo una niña que ya había visto demasiado. Aprendió otro idioma. Otro acento. Otra forma de vivir. Pero nunca dejó de cargar el recuerdo de una Europa que la había expulsado por existir.

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Testimonios del Holocausto: Ita Bartuv y Mina Weil cuentan su historia en español (Fuente Latina)

Décadas más tarde, su camino la llevaría a Israel. Allí, como muchos sobrevivientes, encontró una patria construida también con las historias rotas de millones de judíos que no pudieron escapar.

Hoy, cuando se acerca a los cien años, Mina sabe que su vida no es solo suya. Es una pieza de un rompecabezas histórico que el mundo necesita conservar.

Ita Bartuv: nacer con una identidad prestada

La historia de Ita Bartuv parece salida de una novela, pero es tan real como brutal.

Tiene 82 años. Nació en Albania, pero sus padres eran judíos macedonios, originarios de Skopje. En marzo de 1943, un amigo de la familia —un policía sirio— les dio un aviso que les salvó la vida: al día siguiente, todos los judíos de la ciudad serían arrestados.

No hubo tiempo para despedidas. No hubo tiempo para avisar a nadie.

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Testimonios del Holocausto: Ita Bartuv y Mina Weil cuentan su historia en español (Fuente Latina)

Esa misma noche, sus padres huyeron. Dejaron atrás a toda su familia. Cruzaron fronteras con papeles falsos. Se hicieron pasar por musulmanes. Cambiaron de nombre, de religión, de identidad.

En Albania nacieron Ita y su hermana. Las dos crecieron sin saber quiénes eran realmente. Solo más tarde sus padres supieron que todos sus familiares habían sido exterminados en Treblinka, uno de los campos de muerte más brutales del sistema nazi.

La Europa que conocían ya no existía. Así que volvieron a huir.

Chile: un nuevo hogar, otra verdad

El destino fue Chile. Allí comenzaron de nuevo, como tantos otros refugiados que llegaron a América Latina con una maleta y un pasado imposible de contar.

Ita y su hermana crecieron creyendo que eran cristianas. Iban a un colegio cristiano. Vivían como cualquier niña chilena. Hasta que un día les dijeron la verdad: eran judías.

Y no fue una revelación alegre. En un contexto donde el antisemitismo seguía vivo, descubrir su identidad fue también descubrir un peligro. La misma identidad por la que habían tenido que huir de Europa ahora volvía a marcar su vida.

Con los años, Ita reconstruyó su historia. Entendió de dónde venía. Entendió por qué había nacido con un nombre falso y una religión que no era la suya.

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Testimonios del Holocausto: Ita Bartuv y Mina Weil cuentan su historia en español (Fuente Latina)

Más tarde, como Mina, terminaría en Israel. Un país lleno de personas que también habían sobrevivido por milagro.

Auschwitz: el símbolo del horror

El 27 de enero no es una fecha cualquiera. Ese día de 1945, las tropas soviéticas liberaron Auschwitz-Birkenau, el mayor complejo de campos de concentración y exterminio del régimen nazi.

Lo que encontraron fue inimaginable: montañas de cadáveres, prisioneros famélicos, cámaras de gas, hornos crematorios, toneladas de pertenencias robadas a las víctimas.

Auschwitz se convirtió en el símbolo máximo del Holocausto. Pero no fue el único. Treblinka, donde murió la familia de Ita, fue otro infierno en la tierra. Allí, en poco más de un año, fueron asesinadas alrededor de 870 mil personas.

Detrás de cada cifra hay una historia como la de Mina o la de Ita. O como la de millones que nunca pudieron contarla.

Menos de 200 mil testigos vivos

Hoy, según el Claims Conference, quedan alrededor de 196 mil 600 sobrevivientes judíos del Holocausto en más de 90 países. Es una cifra que se reduce rápido.

La mayoría de ellos eran niños durante la guerra. El 97 por ciento nació en 1928 o después. Más del 30 por ciento tiene más de 90 años. Apenas un 1 por ciento ha llegado a ser centenario.

Las mujeres representan casi dos tercios de los sobrevivientes. Los hombres, poco más de un tercio.

Son una generación que se apaga. Y con ella, la posibilidad de escuchar en primera persona lo que fue vivir bajo el nazismo.

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Testimonios del Holocausto: Ita Bartuv y Mina Weil cuentan su historia en español (Fuente Latina)

Por qué importa seguir contando

En un mundo donde resurgen el antisemitismo, el negacionismo y los discursos de odio, la memoria no es un lujo. Es una necesidad.

Las historias de Mina y de Ita no son solo relatos del pasado. Son advertencias. Demuestran lo rápido que una sociedad puede normalizar la persecución. Lo fácil que es convertir al vecino en enemigo. Lo frágil que es la civilización cuando el odio se vuelve política de Estado.

Ellas sobrevivieron porque alguien avisó a tiempo. Porque alguien ayudó. Porque alguien abrió una puerta.

Millones no tuvieron esa suerte.

Por eso, mientras todavía hay voces que pueden decir “yo estuve ahí”, el mundo tiene la obligación de escucharlas.

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Testimonios del Holocausto: Ita Bartuv y Mina Weil cuentan su historia en español (Fuente Latina)

Una herencia que no se puede perder

Mina Weil y Ita Bartuv viven hoy en Israel, lejos de la Europa que las vio nacer y las obligó a huir. Hablan español porque América Latina fue su refugio. Y en ese idioma cuentan una historia que pertenece a toda la humanidad.

No se trata solo de recordar a las víctimas. Se trata de entender qué pasa cuando el odio gana. Cuando el Estado persigue. Cuando la sociedad mira hacia otro lado.

Este 27 de enero, en el Día Internacional de Conmemoración del Holocausto, sus voces nos recuerdan algo simple y poderoso: el pasado no está tan lejos como creemos. Y la memoria es la única defensa que tenemos para que no vuelva a pasar.

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